El papa León XIV celebró este domingo una misa en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, uno de los principales centros de peregrinación católica, durante la jornada más delicada de su visita a Francia, marcada por el tema de los abusos sexuales dentro de la Iglesia.

Ante la Conferencia Episcopal Francesa, en una reunión privada, el pontífice reconoció las medidas adoptadas en los últimos años para enfrentar los casos de violencia sexual contra menores y pidió mantener la vigilancia y continuar con las acciones emprendidas.

La Iglesia católica francesa enfrenta desde hace años una crisis derivada de las denuncias de abusos. Un informe publicado en 2021 estimó que alrededor de 330 mil personas pudieron haber sido víctimas de violencia sexual durante su infancia en contextos relacionados con la Iglesia desde 1950.

Antes de reunirse con los obispos, León XIV se detuvo brevemente frente a una fotografía de El niño que llora, una escultura instalada en las inmediaciones de la sede episcopal francesa como recordatorio de las víctimas de abusos.

El informe de 2021 llevó a la Iglesia francesa a establecer mecanismos independientes para el reconocimiento y reparación de las víctimas. Sin embargo, posteriormente continuaron surgiendo denuncias, incluidas acusaciones relacionadas con figuras religiosas y centros educativos católicos.

Entre los casos que han generado atención se encuentran las denuncias contra el fallecido abate Pierre, reconocido en Francia por su trabajo contra la pobreza, así como investigaciones sobre abusos en instituciones educativas, entre ellas el colegio de Betharram, en el suroeste del país.

En Lourdes, la propia diócesis tomó medidas relacionadas con las acusaciones contra el sacerdote esloveno Marko Rupnik. Los mosaicos que realizó en una de las basílicas del santuario fueron cubiertos para facilitar que las víctimas pudieran regresar al lugar.

Durante la tarde, León XIV tenía previsto reunirse con siete víctimas de abusos sexuales cometidos en el ámbito de la Iglesia francesa. El encuentro sigue un formato utilizado durante su visita a España, donde el pontífice se reunió con personas afectadas y habló de la necesidad de verdad, justicia y reparación.

La decisión de limitar el encuentro a un grupo de víctimas generó críticas de organizaciones que representan a sobrevivientes. Las personas invitadas señalaron que participar en la reunión no implica respaldar las actuaciones de la Iglesia ni renunciar a sus demandas.

Marie Derain de Vaucresson, presidenta fundadora de la Instancia Nacional Independiente de Reconocimiento y Reparación, consideró que la decisión del pontífice de reunirse con víctimas en España y Francia envía un mensaje a las Iglesias nacionales sobre la necesidad de mantener la atención hacia quienes sufrieron violencia sexual.

La responsable de la instancia francesa también advirtió que los encuentros personales con el Papa no son suficientes por sí mismos. A su juicio, el principal desafío consiste en garantizar acompañamiento y respuestas concretas y sostenidas para las víctimas.

La visita de León XIV a Francia continúa así entre actos religiosos y reuniones destinadas a abordar uno de los asuntos que más han afectado a la Iglesia católica francesa durante las últimas décadas.

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