Canadá y la Unión Europea buscan estrechar sus vínculos políticos y comerciales ante el escenario internacional marcado por las medidas arancelarias de Estados Unidos. En este contexto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó que Canadá podría convertirse en el primer miembro asociado del bloque.

La propuesta fue presentada el 17 de septiembre de 2026, aunque el concepto de “miembro asociado” todavía no existe formalmente dentro de la Unión Europea, por lo que no están definidos sus alcances.

Von der Leyen destacó las coincidencias entre Canadá y la UE en asuntos como el Estado de derecho, la democracia, las libertades individuales y la protección de la dignidad humana. El primer ministro canadiense, Mark Carney, también ha señalado la cercanía de ambos actores en estos principios.

La UE ya mantiene distintos modelos de relación con países que no forman parte del bloque. Noruega, Islandia y Liechtenstein, integrantes de la Asociación Europea de Libre Comercio, participan en el mercado interior europeo y aplican numerosas normas comunitarias, pero no intervienen en la toma de decisiones de la Unión ni forman parte de la unión aduanera.

Suiza mantiene una relación diferente, basada en más de 120 acuerdos bilaterales con la UE en áreas como comercio, transporte, seguridad y educación. El país forma parte del espacio Schengen y permite la libre circulación de personas, pero no tiene derecho a voto en las instituciones comunitarias.

Reino Unido, por su parte, mantiene desde el Brexit una relación sustentada en acuerdos comerciales y de cooperación. Su acceso al mercado europeo es limitado y existen ámbitos en los que conserva cierta alineación con las normas comunitarias, aunque actualmente no forma parte de la Unión ni de su unión aduanera.

Otro modelo corresponde a los países de los Balcanes Occidentales: Albania, Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia. Estos países participan en el proceso de estabilización y asociación, mediante el cual realizan reformas y reciben algunos beneficios vinculados con la integración europea mientras avanzan, cuando corresponde, hacia una eventual adhesión.

La propuesta para Canadá se suma así a una serie de modelos mediante los cuales la Unión Europea mantiene vínculos estrechos con países que no son miembros. Sin embargo, cualquier eventual esquema de asociación con Canadá tendría que definir primero sus derechos, obligaciones y nivel de participación dentro de las instituciones europeas.

Shares: