Los precios de la gasolina y el diésel registraron fuertes aumentos en Alemania, donde el costo del combustible volvió a superar los dos euros por litro y generó preocupación entre automovilistas, empresas y autoridades.

El 15 de septiembre, la gasolina E10 se comercializaba en Berlín en alrededor de 2.25 euros por litro durante la mañana, mientras que el diésel alcanzaba aproximadamente 2.37 euros. Al mediodía, los precios aumentaron cerca de 20 céntimos por litro.

El impacto es particularmente relevante para habitantes de zonas rurales, donde el automóvil constituye uno de los principales medios de transporte disponibles.

El canciller Friedrich Merz reconoció que la situación alcanzó un punto crítico para las personas que dependen diariamente de sus vehículos.

Gobierno descarta responsabilidad directa

El gobierno alemán atribuyó el incremento a la situación del mercado internacional y a las tensiones en Oriente Medio.

El vocero adjunto del Ejecutivo, Steffen Meyer, señaló que los precios están relacionados con factores como los ataques a oleoductos y las restricciones en las rutas marítimas, por lo que descartó que el aumento sea consecuencia de una decisión gubernamental.

Representantes de los operadores de estaciones de servicio, sin embargo, cuestionaron los márgenes de las empresas petroleras. Herbert Rabl, de la Asociación Alemana de Operadores de Estaciones de Servicio, afirmó que las compañías mantienen elevados niveles de ganancias.

Coalición analiza medidas

La ministra de Economía, Katherina Reiche, señaló que el gobierno no dispone actualmente de recursos para repetir el subsidio aplicado entre mayo y junio, cuando se redujeron temporalmente los impuestos sobre los combustibles.

Como alternativa, la coalición gobernante analiza posibles reducciones fiscales para disminuir el impacto sobre los consumidores.

Los socialdemócratas del SPD han planteado establecer un límite al precio de los combustibles y financiar la medida, entre otras opciones, mediante un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas.

El Ministerio Federal de Finanzas, encabezado por Lars Klingbeil, también analiza un gravamen sobre las ganancias de las compañías petroleras para destinar los recursos a apoyos dirigidos a los sectores más afectados.

Diferencias entre los partidos

La discusión sobre los precios de los combustibles también se trasladó al debate político previo a las elecciones regionales del 20 de septiembre en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín.

Alternativa para Alemania (AfD) propone eliminar el impuesto sobre el CO₂, reducir el impuesto energético al mínimo permitido en Europa y disminuir el IVA aplicado a la gasolina y el diésel del 19 al 7 por ciento.

Mientras tanto, el gobierno federal analiza la posibilidad de impulsar una respuesta coordinada a nivel europeo. El Ejecutivo alemán ha señalado que un esquema de desgravaciones fiscales financiado a escala comunitaria requeriría un acuerdo entre los países miembros.

Las autoridades sostienen que la evolución de los precios dependerá también de factores internacionales, particu

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