La inteligencia artificial permitió a investigadores descifrar el llamado cifrado Borg, un manuscrito de 408 páginas que permaneció ilegible durante más de cuatro siglos en los archivos de la Biblioteca Vaticana.

El documento, escrito con 34 símbolos y algunas letras romanas, contiene cientos de recetas y tratamientos médicos de la época. Entre las prácticas descritas se encuentran beber varias copas de vino tinto para combatir la disentería y fermentar nuez moscada en masa con fines medicinales.

El manuscrito no contaba con una clave conocida y algunas de sus páginas presentan daños por el paso del tiempo. Los investigadores determinaron que se trataba de un cifrado de sustitución, en el que cada símbolo representa una letra romana.

Beáta Megyesi, profesora de lingüística computacional de la Universidad de Estocolmo y parte del equipo que trabajó en el descifrado, comparó el proceso con una investigación detectivesca en la que cada símbolo y patrón aporta pistas para reconstruir un texto perdido.

La IA acelera el estudio de documentos históricos

El desarrollo de herramientas de inteligencia artificial está permitiendo agilizar tanto la transcripción como el descifrado de manuscritos antiguos. Uno de los principales obstáculos para los investigadores es convertir primero los documentos escritos a mano en textos digitales que puedan ser procesados por programas especializados.

La mala caligrafía, el deterioro de las páginas y el uso de símbolos desconocidos pueden hacer que esta tarea requiera horas de trabajo manual.

Investigadores de Suecia y Noruega desarrollan actualmente herramientas dentro del proyecto multinacional Descrypt, con el objetivo de que la inteligencia artificial pueda reconocer escrituras, alfabetos y repertorios de símbolos poco comunes.

El sistema también busca combinar la transcripción y el descifrado en un solo proceso, sin necesidad de que los investigadores transcriban primero cada documento.

Durante una prueba con el cifrado Borg, el sistema logró traducir y descifrar un fragmento de 500 símbolos en poco más de 29 minutos. Además, explicó las razones por las que consideraba válida su interpretación, un mecanismo diseñado para reducir el riesgo de que la IA genere resultados sin fundamento.

Códigos que podrían revelar secretos históricos

Los investigadores consideran que estas herramientas podrían facilitar el estudio de una gran cantidad de documentos históricos que permanecen cifrados en archivos y bibliotecas de todo el mundo.

Entre ellos se encuentran cartas diplomáticas, documentos médicos, rituales de sociedades secretas y correspondencia personal. Algunos podrían aportar información capaz de modificar la interpretación de determinados personajes o periodos históricos.

El equipo también trabaja con cientos de postales cifradas de finales del siglo XIX y principios del XX, de las cuales algunos fragmentos ya descifrados corresponden a cartas de amor escritas en alemán.

La tecnología podría aplicarse incluso a sistemas de escritura cuyo idioma de origen se desconoce. Entre los grandes desafíos históricos se encuentran el Disco de Festos, de unos 4 mil años de antigüedad, y el Lineal A, una escritura de la antigua Creta que continúa sin ser descifrada.

El objetivo de los investigadores es desarrollar sistemas capaces de analizar directamente fotografías de manuscritos, identificar sus símbolos y revelar su significado, lo que abriría nuevas posibilidades para recuperar información histórica que permanece oculta.

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