El primer ministro de Ontario, Doug Ford, advirtió que el resurgimiento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Canadá podría afectar de manera importante a las industrias automotriz y siderúrgica estadounidenses.
La advertencia se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistiera en que la industria automotriz de su país debe fabricar sus propios vehículos y acusara a Canadá de aprovecharse comercialmente de Estados Unidos.
Ford señaló que imponer nuevos aranceles a Canadá representaría un impuesto para los consumidores estadounidenses y podría generar pérdidas millonarias para los fabricantes de automóviles.
Canadá importó más de 30 mil millones de dólares en vehículos estadounidenses durante los primeros seis meses de 2026. Según Ford, una reducción de esas compras podría representar pérdidas de hasta 7 mil millones de dólares para las automotrices estadounidenses, un impacto equivalente al cierre de varias plantas.
El 22 de agosto, Trump impuso aranceles de 50% a productos canadienses. En respuesta, el primer ministro canadiense Mark Carney anunció medidas de represalia, también dólar por dólar, que comenzarán a aplicarse el 8 de septiembre.
El sector siderúrgico también se encuentra entre los más expuestos. Estados Unidos obtiene de Canadá cerca de 25% de sus importaciones de acero y hierro, mientras que más de 40% del aluminio que importa proviene de ese país.
Ford incluso planteó la posibilidad de restringir el acceso estadounidense a energía, electricidad y minerales críticos provenientes de Canadá, una medida que podría elevar los costos para empresas y consumidores. De acuerdo con sus estimaciones, alrededor de 1.5 millones de hogares y negocios de Nueva York, Michigan y Minnesota dependen de la electricidad generada en Ontario.
Pese al intercambio de declaraciones entre Trump y Ford tras el fracaso de las negociaciones comerciales de agosto, el primer ministro de Ontario pidió retomar la cooperación y alcanzar un acuerdo que beneficie a ambos países.
Trump, por su parte, reconoció la dependencia de Estados Unidos del aluminio canadiense y afirmó durante un mitin que su país necesita ese material de manera urgente.




