Tegucigalpa.- El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, regresó este domingo a su país después de cinco años de ausencia, luego de haber sido liberado en diciembre de 2025 mediante un indulto otorgado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando cumplía una condena por delitos relacionados con narcotráfico.
Hernández arribó en un vuelo privado al aeropuerto de Palmerola, donde fue recibido por familiares y simpatizantes. Durante un breve mensaje, reiteró que fue víctima de una persecución política y aseguró que el mandatario estadounidense revisó su caso antes de concederle el indulto.
El exmandatario fue extraditado a Estados Unidos en 2022, poco después de concluir su administración (2014-2022). En 2024, un tribunal federal de Nueva York lo declaró culpable de colaborar con organizaciones del narcotráfico para facilitar el traslado de cocaína hacia territorio estadounidense, por lo que fue sentenciado a 45 años de prisión. Durante todo el proceso, Hernández negó las acusaciones.
De acuerdo con la fiscalía estadounidense, el expresidente mantuvo vínculos con diversos grupos criminales, entre ellos el encabezado por Joaquín “El Chapo” Guzmán, además de obtener beneficios personales por esas actividades ilícitas.
Su regreso ocurre mientras Honduras es gobernada por Nasry Asfura, integrante del Partido Nacional y considerado su sucesor político, quien asumió la presidencia en enero de este año.
Pese al indulto recibido en Estados Unidos, Hernández aún enfrenta procesos judiciales en Honduras. Está citado a comparecer el próximo 3 de agosto por cargos relacionados con presunto fraude y lavado de dinero, derivados de una investigación que lo señala por el supuesto desvío de recursos públicos para financiar su primera campaña presidencial.
Asimismo, su nombre ha sido mencionado en una investigación conocida como “Hondurasgate”, basada en audios cuya autenticidad no ha sido verificada de manera independiente.
El retorno del exmandatario ha generado reacciones encontradas. Mientras simpatizantes celebraron su llegada, organizaciones defensoras de derechos humanos expresaron preocupación y señalaron que el caso envía un mensaje negativo sobre la rendición de cuentas en el país.
Durante el gobierno de Hernández también se documentaron denuncias por violaciones a los derechos humanos, particularmente tras la crisis postelectoral de 2017, cuando organismos nacionales e internacionales reportaron víctimas durante las protestas derivadas de su reelección.
Aunque el expresidente ha asegurado que regresa sin aspiraciones electorales y con la intención de reunirse con su familia, su presencia en la vida pública ha reavivado las especulaciones sobre un eventual regreso a la política hondureña.




