El anuncio del Gobierno de Estados Unidos de imponer un arancel adicional de 25 por ciento a parte de las importaciones procedentes de Brasil desató un enfrentamiento político entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, en vísperas de la campaña para las elecciones presidenciales de octubre.

El nuevo gravamen entrará en vigor el próximo miércoles y afectará aproximadamente a un tercio de las exportaciones brasileñas hacia el mercado estadounidense.

Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, responsabilizó a Lula por la medida y sostuvo que el mandatario no negoció adecuadamente con Washington.

Por su parte, el Gobierno brasileño rechazó esas acusaciones y aseguró que Estados Unidos planteó exigencias que consideró inaceptables durante las negociaciones comerciales.

Brasil rechaza exigencias de Washington

El canciller Mauro Vieira calificó como “inaceptables y ofensivas” las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien atribuyó la imposición de los aranceles a la falta de negociaciones de buena fe por parte de Brasil.

Vieira afirmó que el Gobierno brasileño se negó a aceptar condiciones que incluían una apertura total del mercado para productos estadounidenses sin beneficios equivalentes para las exportaciones brasileñas.

El ministro de Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa, señaló que entre las demandas de Estados Unidos figuraban la apertura completa del sector químico, la eliminación de aranceles para bienes industriales estadounidenses y restricciones a inversiones de actores considerados “no orientados por el mercado” en minerales estratégicos.

Gobierno prepara represalias

El presidente Lula anunció que Brasil responderá a la medida mediante los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad, aprobada por el Congreso en abril de 2025.

El vicepresidente Geraldo Alckmin indicó que el Gobierno iniciará de inmediato los procedimientos correspondientes, aunque reiteró que Brasil mantiene abierta la posibilidad del diálogo con Washington.

Investigación comercial

Los nuevos aranceles derivan de una investigación realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que concluyó que algunas políticas brasileñas, entre ellas el sistema de pagos PIX, aspectos relacionados con la propiedad intelectual y cuestiones ambientales, afectan los intereses comerciales estadounidenses.

No obstante, Estados Unidos excluyó del nuevo gravamen alrededor de 2 mil 100 productos, entre ellos carne, café, petróleo y tierras raras.

Contexto político

La decisión se produce después de un periodo de tensión comercial iniciado en 2025, cuando la administración de Donald Trump impuso aranceles de 50 por ciento a productos brasileños y aplicó otras medidas tras el proceso judicial contra Jair Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado después de las elecciones de 2022.

Posteriormente, ambos gobiernos restablecieron el diálogo y lograron reducir parte de las restricciones comerciales.

Ahora, el Gobierno de Lula también responsabilizó a la familia Bolsonaro de haber impulsado acciones en Estados Unidos que contribuyeron al resultado de la investigación comercial.

En respuesta, Flávio Bolsonaro solicitó al presidente Donald Trump aplazar la entrada en vigor de los nuevos aranceles hasta después de las elecciones presidenciales brasileñas de octubre, al considerar que su aplicación inmediata podría favorecer políticamente a Lula.

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