Las autoridades de Berlín analizan la demolición de uno de los últimos vestigios de la Nueva Cancillería del Reich, el complejo desde el que Adolf Hitler ejerció el poder durante el régimen nazi, con el objetivo de desarrollar un proyecto de vivienda y oficinas.
La estructura que permanece en pie corresponde a un búnker utilizado por el personal de la Cancillería y no al conocido Führerbunker, donde Hitler y Eva Braun se suicidaron en 1945. Este último se encuentra a unos 120 metros del sitio.
El senador de Vivienda de Berlín, Christian Gaebler, sostuvo que el desarrollo urbano no debe detenerse para conservar una construcción que, a su juicio, podría convertirse en un lugar de peregrinación para simpatizantes del nazismo.
La Nueva Cancillería del Reich, diseñada por el arquitecto Albert Speer, fue severamente dañada al finalizar la Segunda Guerra Mundial y demolida por orden de las fuerzas soviéticas en 1949. Sin embargo, el búnker permaneció enterrado parcialmente y aún se conserva bajo un terreno baldío.
La propuesta ha generado oposición entre especialistas en patrimonio histórico. Dietmar Arnold, presidente de la Asociación del Submundo de Berlín, consideró que destruir la estructura significaría perder un sitio de gran relevancia histórica.
Arnold planteó que el lugar podría convertirse en un espacio de memoria en colaboración con el Museo del Holocausto, con una exposición dedicada al final del régimen nazi y de la Segunda Guerra Mundial.
Según explicó, el complejo conserva alrededor de 1,200 metros cuadrados en buen estado, con muros y techos de aproximadamente 1.7 metros de espesor, por lo que considera viable construir sobre el terreno sin eliminar por completo la estructura.
El debate también involucra a organismos de conservación. El Consejo de Monumentos del Estado de Berlín señaló previamente que el búnker posee un valor histórico significativo, al formar parte del complejo desde donde se planificó la política del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial y que simboliza el colapso del Tercer Reich.
El organismo recomendó que la Oficina Estatal para la Conservación de Monumentos evalúe formalmente su estado de conservación y determine si debe ser incorporado al registro de monumentos protegidos antes de tomar una decisión definitiva sobre su futuro.





