El papa León XIV realizó este jueves una visita histórica a las Islas Canarias para denunciar la tragedia humanitaria que representa la muerte de miles de migrantes en la ruta atlántica y exigir una mayor responsabilidad de Europa frente al fenómeno migratorio.
Se trata de la primera visita de un pontífice al archipiélago español, un viaje que además cumplió la promesa realizada por su antecesor, Francisco, quien había manifestado su intención de acudir a la región debido al elevado número de personas que pierden la vida intentando alcanzar territorio europeo.
Tras llegar a Gran Canaria procedente de Barcelona, León XIV se reunió con migrantes, trabajadores humanitarios y personal de rescate para escuchar de primera mano los testimonios sobre una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.
Durante un acto celebrado en el puerto de Arguineguín, uno de los principales puntos de llegada de embarcaciones migrantes a España, el pontífice lanzó un mensaje directo a la comunidad internacional.
“No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido”, afirmó.
El Papa cuestionó las políticas migratorias europeas y sostuvo que “no se puede hablar de dignidad humana y dejar que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”.
Como gesto simbólico, arrojó al mar una corona de flores en memoria de quienes han fallecido durante la travesía, replicando una acción similar realizada por Francisco hace 13 años en la isla italiana de Lampedusa.
Según datos citados durante la visita, al menos 2 mil 760 personas han muerto en la llamada Ruta Canaria desde 2014, cuando Organización de las Naciones Unidas comenzó a documentar estas cifras.
León XIV también hizo un llamado a la Iglesia católica para involucrarse de manera más activa en la atención a migrantes y refugiados.
“La Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados”, expresó, al señalar que la acogida a las personas migrantes no debe recaer únicamente en organizaciones de voluntariado.
Durante la jornada, el pontífice escuchó testimonios de personas vinculadas a la atención migratoria, entre ellos el capitán de Salvamento Marítimo, Tito Villarmea, quien informó que las embarcaciones de rescate han auxiliado a más de 20 mil personas en los últimos años.
También participó la empresaria colombiana María Fernanda López Meza, quien relató cómo logró reconstruir su vida en Canarias tras llegar al archipiélago en condiciones precarias, así como la voluntaria de Cáritas, María Reyes Alemán, quien describió el impacto humano de la crisis migratoria.
La visita concluyó con una misa multitudinaria celebrada en el Estadio de Gran Canaria ante cerca de 30 mil fieles.
Durante la homilía, León XIV agradeció el trabajo que realizan diariamente organizaciones, instituciones y ciudadanos para apoyar a las personas migrantes y pidió a los asistentes unirse en oración por quienes han perdido la vida en el mar.
“Quiero dar gracias al Señor por tanto bien que se hace aquí cada día”, expresó el pontífice, quien convirtió su primera visita a Canarias en un llamado internacional a la solidaridad y a la protección de la dignidad humana.





