La tripulación de la Estación Espacial Internacional (EEI) activó protocolos de emergencia luego de que se registrara un incremento en una fuga de aire localizada en el segmento ruso de la plataforma orbital, situación que obligó a varios astronautas a prepararse para una eventual evacuación.

Cinco de los siete integrantes de la estación recibieron la instrucción de resguardarse en la cápsula Dragon Freedom, de SpaceX, que permanece acoplada a la EEI y funciona como vehículo de retorno de emergencia en caso de contingencia.

Los astronautas Jessica Meir, Jack Hathaway, Sophie Adenot, Chris Williams y el cosmonauta Andrey Fedyaev se colocaron sus trajes espaciales y permanecieron listos para desacoplar la nave y regresar a la Tierra si la situación lo requería.

Mientras tanto, los cosmonautas rusos Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev permanecieron en el segmento ruso intentando reparar una fuga detectada en el túnel de transferencia PrK, una estructura conectada al módulo de servicio Zvezda.

La fuga de aire no es un problema nuevo para la estación espacial. De acuerdo con los reportes, las grietas responsables de estas pérdidas de presión han sido monitoreadas durante aproximadamente seis años, aunque recientemente se detectó un aumento en la pérdida de aire tras la llegada de una nave de carga rusa.

Según informes difundidos por medios internacionales, la tensión surgió durante una operación de reparación en la que los cosmonautas utilizaban una sierra para acceder a la zona afectada. La NASA expresó reservas sobre el procedimiento y ordenó de manera preventiva que parte de la tripulación se refugiara en la nave Dragon.

Posteriormente, cuando la agencia espacial rusa Roscosmos decidió suspender temporalmente los trabajos de reparación, la NASA autorizó a los astronautas regresar a sus actividades normales dentro de la estación.

La portavoz de la NASA, Bethany Stevens, informó que los procedimientos de resguardo fueron cancelados una vez que se confirmó que no existía una amenaza inmediata para la seguridad de la tripulación ni para la integridad de la estación.

Por su parte, Roscosmos aseguró que la situación se mantuvo bajo control en todo momento y que ninguno de los sistemas esenciales de la EEI estuvo en riesgo.

La Estación Espacial Internacional, considerada la estructura construida por el ser humano más grande en el espacio, ha permanecido habitada de forma continua desde 1998 gracias a la colaboración entre Estados Unidos, Rusia, Canadá, Japón y varios países europeos.

Aunque el incidente no derivó en una evacuación, volvió a poner de manifiesto los desafíos técnicos que enfrenta una infraestructura orbital con más de dos décadas de operación y la compleja coordinación entre las agencias espaciales que participan en su mantenimiento.

Shares: