Los comicios regionales celebrados este domingo en Andalucía representan una prueba política para el gobierno del presidente español Pedro Sánchez, en medio de un contexto marcado por investigaciones de corrupción que afectan a integrantes de su entorno político y familiar.

Las encuestas anticipan una nueva victoria del conservador Partido Popular (PP), encabezado en Andalucía por Juanma Moreno, quien gobierna la región desde 2019.

Andalucía, la comunidad autónoma más poblada de España y considerada históricamente un bastión socialista, estuvo gobernada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) durante casi cuatro décadas.

Sin embargo, los sondeos previos indican que los socialistas podrían sufrir un nuevo retroceso electoral, después de las recientes derrotas de la izquierda en regiones como Extremadura, Aragón y Castilla y León.

Sánchez impulsó como candidata en Andalucía a María Jesús Montero, exvicepresidenta y exministra de Hacienda, a quien el PP ha vinculado con los problemas políticos y económicos del gobierno central.

Durante el cierre de campaña, el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, afirmó que un triunfo de Juanma Moreno serviría también para impulsar un cambio de gobierno en España.

La elección también podría fortalecer el papel de Vox, partido de extrema derecha que podría convertirse nuevamente en aliado clave del PP si los conservadores no alcanzan mayoría absoluta.

El PP ya mantiene acuerdos de gobierno con Vox en regiones como Extremadura y Aragón, y no ha descartado replicar esa fórmula a nivel nacional tras las próximas elecciones generales previstas para 2027.

Por su parte, Sánchez pidió respaldo para Montero y destacó que su candidatura busca impedir la entrada de Vox al gobierno andaluz.

Los centros de votación abrieron este domingo en una región con cerca de nueve millones de habitantes, equivalente a aproximadamente el 18 por ciento de la población española.

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