El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, viajó este miércoles a Roma con el objetivo de aliviar las tensiones diplomáticas surgidas entre la administración de Donald Trump, el papa León XIV y la primera ministra italiana Giorgia Meloni.

Rubio, de religión católica, sostendrá este jueves una audiencia con el pontífice en el Vaticano, mientras que el viernes será recibido por Meloni antes de regresar a Washington.

Tensiones entre Trump y el Vaticano

La relación entre Trump y León XIV se ha deteriorado en los últimos meses debido a diferencias sobre política internacional, particularmente respecto a Irán y migración.

El pontífice, primer papa estadounidense de la historia, había criticado previamente las políticas migratorias del mandatario republicano y recientemente calificó como “inaceptable” la amenaza de Trump de destruir “toda una civilización” en el contexto de la confrontación con Irán.

Trump respondió calificando al papa de “débil” y “pésimo en política exterior”, además de generar controversia al compartir una imagen creada con inteligencia artificial donde aparecía representado como Jesucristo, situación que provocó molestia entre sectores católicos.

Aunque León XIV intentó dar por cerrado el conflicto asegurando que no teme a la administración estadounidense ni desea polemizar con Trump, el mandatario volvió a criticarlo esta semana, acusándolo de poner en riesgo a los católicos al considerar aceptable que Irán posea armas nucleares.

Rubio busca recomponer el diálogo

Durante una conferencia en la Casa Blanca, Rubio negó que el viaje estuviera motivado únicamente por las diferencias entre Trump y el Vaticano, y explicó que también abordará con el papa asuntos humanitarios relacionados con Cuba, donde la Santa Sede ha fungido históricamente como mediadora entre Washington y La Habana.

El hecho de que Rubio encabece la misión diplomática y no el vicepresidente JD Vance, también católico, refleja la sensibilidad del momento político. Vance había generado polémica previamente al señalar que el papa debía enfocarse en asuntos teológicos y no políticos.

Fricciones con Italia y Europa

El conflicto también ha tensado la relación entre Washington y el gobierno italiano. Meloni, considerada una de las principales aliadas europeas de Trump, salió en defensa del pontífice tras los ataques del mandatario estadounidense.

Trump respondió criticando duramente la postura de la líder italiana y cuestionando su posición frente a Irán.

Las diferencias se han profundizado además por la negativa de varios países europeos a participar en una operación militar impulsada por Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán.

Ante ello, Trump amenazó con reducir la presencia militar estadounidense en países como Italia, España y Alemania, lo que ha incrementado la tensión diplomática con sus aliados europeos.

Meloni respondió esta semana que Italia ha cumplido siempre sus compromisos internacionales y sus acuerdos con aliados, incluso en situaciones que no afectan directamente sus intereses nacionales.

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