Las apuestas vinculadas a peleas de gallos, carreras de caballos y centros nocturnos que operan fuera de la legalidad han detonado conflictos que, en diversos casos, han terminado en hechos violentos. De acuerdo con investigaciones de la Fiscalía, estos espacios no solo funcionan al margen de la ley, sino que también han sido asociados con actividades ilícitas como el tráfico de drogas y el trasiego ilegal de combustible.

Un elemento que destaca en estos casos es su ubicación: gran parte de estos sitios clandestinos se concentran en municipios de la periferia de la zona metropolitana, como Corregidora, El Marqués o San Juan del Río, donde la supervisión ha sido limitada y las operaciones ilegales han logrado mantenerse durante años.

Información recabada por Diario de Querétaro revela que desde 2022 se han registrado diversos episodios de alto impacto relacionados con este tipo de actividades. Entre ellos, destacan al menos tres balaceras en establecimientos de la cadena “Fiesta Charra”. El primero ocurrió en 2022 en la colonia Villas de Guadalupe, con saldo de dos personas fallecidas; el segundo en enero de 2024, sobre la carretera a Tlacote; y el tercero el 6 de julio del mismo año en San Juan del Río, donde una riña dejó un muerto y dos lesionados.

A estos hechos se suma la masacre del 22 de octubre de 2023 en el carril “El Alacrán”, ubicado en el municipio de El Marqués, donde durante carreras de caballos clandestinas un desacuerdo por apuestas derivó en un enfrentamiento armado que dejó cinco personas sin vida y cinco más heridas. Investigaciones posteriores apuntaron a vínculos con redes de huachicol.

El caso más reciente ocurrió en 2026 en el municipio de Corregidora, específicamente en la colonia Valle Dorado 2000, donde un ataque armado en un inmueble conocido como “La Cabaña” dejó varias víctimas. En ese lugar se realizaban peleas de gallos clandestinas, presuntamente con motivo de un festejo privado.

De acuerdo con testimonios, este sitio operaba desde 2022 como palenque ilegal, con reuniones frecuentes durante las noches, convocatoria a través de redes sociales y la presencia constante de vehículos y asistentes. Vecinos señalaron que la actividad era conocida en la zona, debido al ruido y la concentración de personas, sin que se registraran intervenciones visibles de las autoridades durante ese periodo.

En conjunto, estos casos evidencian un patrón: espacios clandestinos en municipios periféricos que, además de fomentar las apuestas ilegales, se convierten en puntos de encuentro para dinámicas delictivas, elevando el riesgo de violencia en estas demarcaciones.

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