El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, permanece hospitalizado en una unidad de cuidados intensivos en Brasilia, sin previsión de alta médica, luego de que sus indicadores inflamatorios en la sangre registraran un aumento pese a la mejoría en su función renal.
El líder de la ultraderecha brasileña, de 70 años, fue internado el viernes tras presentar una broncneumonía bacteriana mientras se encontraba recluido en prisión.
Tratamiento intensificado
De acuerdo con el boletín médico del Hospital DF Star, el estado del exmandatario evoluciona con estabilidad clínica, aunque se detectó una nueva elevación de los marcadores inflamatorios.
Ante este panorama, los médicos decidieron ampliar el tratamiento con antibióticos para combatir la infección.
El reporte médico precisó que Bolsonaro no requiere asistencia respiratoria mecánica ni otros soportes intensivos, aunque continúa recibiendo fisioterapia respiratoria y motora.
Traslado desde prisión
Bolsonaro fue trasladado al hospital el viernes desde el Complejo Penitenciario de Papuda, donde permanece detenido desde enero.
El exmandatario presentó fiebre alta, escalofríos intensos, vómitos y dificultades para respirar dentro de su celda.
Los médicos indicaron que la bronconeumonía fue provocada por una bacteria que afectó ambos pulmones, especialmente el izquierdo, posiblemente debido a una broncoaspiración, es decir, el paso accidental de líquidos del sistema digestivo hacia las vías respiratorias.
Antecedentes médicos
Los recurrentes problemas de salud del exmandatario están vinculados a las lesiones abdominales que sufrió en 2018, cuando fue víctima de un ataque con cuchillo durante la campaña presidencial de ese año.
Desde entonces, Bolsonaro ha sido sometido a múltiples hospitalizaciones y procedimientos médicos relacionados con las secuelas de esa agresión.
Condena por intento golpista
Bolsonaro cumple desde noviembre pasado una condena de 27 años de prisión tras ser declarado culpable de liderar un intento de golpe de Estado para mantenerse en el poder después de perder las elecciones de 2022 frente al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Tras su hospitalización, familiares y abogados del exmandatario reiteraron su solicitud ante el tribunal para que se le conceda prisión domiciliaria por razones humanitarias, petición que la justicia brasileña ha rechazado en ocasiones anteriores.






