Un equipo internacional de científicos obtuvo el mapa más completo y de mayor resolución del gas frío en el centro de la Vía Láctea, material fundamental del que se forman estrellas y planetas. El hallazgo podría aportar nuevas pistas sobre el origen del sistema solar.
La imagen fue generada tras cuatro años de observaciones con el radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un conjunto de más de 50 antenas ubicado en una meseta de los Andes de Chile.
El proyecto, denominado Atacama Large Millimeter Array Central Molecular Zone Exploration Survey (ACES), permitió obtener por primera vez un mapa completo del gas frío en el centro galáctico. El estudio fue liderado por el astrofísico Steven Longmore, de la Liverpool John Moores University.
Las observaciones se concentraron en la llamada Zona Molecular Central, una región del centro de la galaxia caracterizada por su alta densidad, temperatura y turbulencia. En su núcleo se encuentra Sagitario A*, el agujero negro supermasivo de la galaxia, cuya masa equivale aproximadamente a cuatro millones de veces la del Sol.
El mapa registra la distribución y el movimiento del gas molecular, compuesto por sustancias como hidrógeno, monóxido de carbono y otros compuestos químicos complejos. Estas nubes de gas pueden colapsar por gravedad y dar origen a nuevas estrellas y sistemas planetarios.
Para construir el mapa, los científicos emplearon espectroscopía y analizaron el efecto Doppler, que permite detectar cambios en la frecuencia de la luz emitida por las moléculas del gas. Este método revela si el material se desplaza hacia la Tierra o se aleja de ella, así como su velocidad.
A diferencia de las representaciones artísticas que suelen mostrar la galaxia en forma de espiral vista desde arriba, las imágenes de ACES son mapas científicos del movimiento del gas. Los colores visibles en las imágenes fueron asignados posteriormente para representar distintos tipos de moléculas y velocidades del gas.
El estudio identificó más de 70 líneas espectrales moleculares, incluidas moléculas simples y compuestos orgánicos complejos como metanol y etanol. Algunos de estos compuestos se consideran posibles precursores químicos de los aminoácidos, componentes básicos de las proteínas.
Según los investigadores, las condiciones del centro galáctico se asemejan a las de las galaxias del universo temprano, hace miles de millones de años, cuando se formó el sistema solar. Por ello, la región funciona como un laboratorio natural para estudiar cómo nacen las estrellas y los sistemas planetarios.
El proyecto involucró a unos 160 científicos e ingenieros de distintas instituciones internacionales, quienes integraron miles de observaciones individuales para construir el mapa tridimensional del gas frío en el centro de la galaxia.






