El Kremlin afirmó este jueves que el conflicto en torno a Irán no es su guerra y que cree que debería mirar por su propio beneficio «por muy cínico que pueda parecer».

«La guerra en curso no es nuestra guerra. Y hemos declarado nuestra postura desde el principio de que cualquier guerra puede conducir a la desestabilización de la región», declaró a la prensa local el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

De este modo, Moscú indicó que se lava las manos sobre la situación y que no puede hacer nada para parar el conflicto.

«¿Somos capaces de detener esta guerra? No, no lo somos. Solo quienes la iniciaron pueden detenerla, que, en nuestra opinión, es lo que deberían hacer», afirmó.

Por lo tanto, el Kremlin mirará una vez -como ya ocurriera durante los ataques a Irán en el verano de 2025- más únicamente por sus propios intereses.

«Debemos hacer lo que nos conviene. Debemos ahora minimizar el impacto en nuestra economía de las convulsiones globales, que ya estamos viendo que se desarrollan», señaló el secretario de prensa presidencial.

Peskov aseguró que Rusia probablemente deba asegurar su propio beneficio en la medida de lo posible, «por muy cínico que pueda parecer».

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