La reciente escalada militar que involucra a Estados Unidos e Irán vuelve a poner bajo presión a uno de los actores clave del mercado energético mundial. Cualquier interrupción en la producción o exportación iraní podría afectar el suministro global de petróleo y gas, especialmente en una región estratégica como Oriente Medio.

A continuación, un panorama de la industria energética iraní, sus exportaciones y el impacto de las sanciones occidentales.

Producción de petróleo e infraestructura

Irán es el tercer mayor productor dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y aporta alrededor del 4,5 % del suministro mundial de crudo.

Actualmente produce cerca de 3,3 millones de barriles diarios (bpd) de petróleo crudo, además de unos 1,3 millones de bpd de condensado y otros líquidos asociados. Las refinerías nacionales cuentan con una capacidad aproximada de 2,6 millones de bpd, según la consultora FGE.

En 2025, el país exportó casi 820.000 bpd de combustibles refinados, incluido gas licuado de petróleo (GLP), de acuerdo con datos de Kpler, ligeramente por debajo de los niveles del año anterior.

Las principales instalaciones petroleras se concentran en la provincia suroccidental de Juzestán, mientras que la producción de gas y condensado del gigantesco yacimiento South Pars se ubica en Bushehr.

Cerca del 90 % del crudo iraní se exporta a través de la isla de Kharg, desde donde se envía por el estratégico estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes para el comercio mundial de energía.

Analistas señalan que Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP podrían compensar parcialmente una eventual caída del suministro iraní mediante el uso de capacidad ociosa, aunque esta se ha reducido tras los recientes incrementos de producción del grupo.

¿Quién compra el petróleo iraní?

Las principales compradoras del crudo iraní son refinerías privadas chinas. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha impuesto sanciones a algunas de estas compañías por adquirir petróleo de Teherán.

Aunque China afirma no reconocer sanciones unilaterales contra sus socios comerciales, sus importaciones de crudo iraní han disminuido en los últimos meses.

Para protegerse ante posibles ataques o nuevas sanciones, Irán mantiene actualmente una cantidad récord de petróleo almacenado en el mar: alrededor de 200 millones de barriles, equivalente a aproximadamente dos días del consumo mundial, según datos recientes de Kpler.

Durante años, Teherán ha eludido restricciones occidentales recurriendo a transferencias de petróleo de barco a barco, alterando la documentación sobre el origen del crudo e incluso ocultando la ubicación de sus petroleros a los sistemas de rastreo satelital.

La mayor reserva de gas del mundo

En el ámbito gasífero, Irán comparte con Qatar el mayor yacimiento de gas natural del planeta. Teherán explota la sección conocida como South Pars, mientras que Doha denomina a su parte North Dome.

South Pars representa aproximadamente un tercio de la mayor reserva mundial de gas natural. Sin embargo, las sanciones internacionales y las limitaciones tecnológicas han obligado a Irán a destinar la mayor parte de su producción al consumo interno.

En 2024, la producción total de gas iraní alcanzó los 276.000 millones de metros cúbicos, de los cuales el 94 % fue consumido dentro del país, según datos del Foro de Países Exportadores de Gas.

Los ataques israelíes de junio dañaron cuatro unidades de la Fase 14 de South Pars, situadas a unos 200 kilómetros de instalaciones gasíferas qataríes, varias de ellas desarrolladas en asociación con gigantes energéticos estadounidenses como ExxonMobil y ConocoPhillips.

Qatar, por su parte, ha generado cientos de miles de millones de dólares en casi tres décadas exportando gas natural licuado (GNL).

Se estima que el depósito conjunto de South Pars/North Dome contiene suficiente gas utilizable para cubrir las necesidades energéticas globales durante unos 13 años.


En un contexto de tensiones crecientes, cualquier interrupción significativa en la infraestructura energética iraní podría tener repercusiones inmediatas en los precios del crudo y el gas, así como en la estabilidad de los mercados internacionales.

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