La de Hoy Querétaro
Ante la gentrificación que afecta a grandes capitales del arte como Nueva York y Londres, la Ciudad de México se mantiene como un espacio de resistencia y oportunidad para la creación artística, al abrir nuevos espacios de experimentación y consolidarse como uno de los principales polos culturales del mundo, afirmó la curadora Aimé Iglesias Lukin, responsable de la sección Ejes de Zona Maco.
En el marco de la Semana del Arte, Iglesias Lukin subrayó que, pese al encarecimiento de las grandes metrópolis y a las dificultades que esto representa para los artistas, la capital mexicana conserva una flexibilidad que permite abrir espacios, exhibir obras y fomentar la producción creativa, algo que —dijo— ya no ocurre con la misma facilidad en otras ciudades globales.
Del 4 al 8 de febrero, la Ciudad de México recibirá alrededor de 378 mil visitantes nacionales e internacionales durante la Semana del Arte, lo que generará una derrama económica estimada en 173.1 millones de dólares. En este contexto, Zona Maco, en su edición número 22, se reafirma como la plataforma de arte más grande de Latinoamérica, con la participación de más de 200 galerías de 27 países y una asistencia prevista de cerca de 81 mil personas.
La feria destaca por una fuerte presencia regional, ya que el 50 por ciento de las galerías participantes provienen de países latinoamericanos como Chile, Colombia, Argentina, Perú, Brasil y México. Para Iglesias Lukin, estas bases institucionales han permitido que el arte latinoamericano deje de estar en duda, como ocurría hace tres décadas, aunque advirtió que las políticas migratorias cada vez más restrictivas a nivel mundial representan un riesgo para los artistas de la región.
España también incrementa su presencia en la feria con galerías como Max Estrella, Río Meñaka y Senda, que exhiben obras de artistas consolidados como Jaume Plensa, Gonzalo Guzmán y Octavi Arrizabalaga, reflejando el diálogo internacional que caracteriza a Zona Maco.
En cuanto al mercado, el curador de la sección de Arte Moderno, Esteban King, reconoció que el acceso a muchas de las obras requiere un alto poder adquisitivo, con precios que van desde los 40 mil dólares hasta más de tres millones. No obstante, señaló que el coleccionismo es diverso y que actualmente existe un relevo generacional, con mayor interés por artistas mujeres, nuevas narrativas y una relectura del arte del siglo XX.
Por su parte, Pamela Echeverría, fundadora de la Galería LABOR, afirmó que el coleccionismo ha crecido en México y atraviesa un momento sólido, aunque también ha cambiado el perfil del comprador, influido por las redes sociales y el consumo visual digital. En ese sentido, destacó que las ferias se han convertido en espacios “instagrameables”, donde la experiencia y la visibilidad forman parte de una nueva economía cultural.
Así, en medio de los desafíos de la gentrificación y las tensiones globales, la Ciudad de México se mantiene como un referente del arte contemporáneo y moderno en la región, combinando tradición, experimentación y una escena cultural en constante expansión.



