El expresidente brasileño Jair Bolsonaro comenzó este martes a cumplir su histórica condena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado, luego de que la Corte Suprema declarara “firme” la sentencia al considerar agotadas todas las vías de apelación.
Bolsonaro, de 70 años, pasó de la prisión domiciliaria —que mantenía desde agosto— a un complejo policial en Brasilia, después de que las autoridades alertaran un “riesgo de fuga” debido a que el exmandatario dañó con un soldador la tobillera electrónica que lo monitoreaba.
De acuerdo con documentos del tribunal obtenidos por AFP, Bolsonaro permanecerá recluido en una habitación pequeña, equipada con frigobar, televisión y aire acondicionado.
Primera condena por una trama golpista en Brasil
El fallo marca un precedente histórico: es la primera vez que la justicia brasileña condena a los responsables de un plan golpista. Desde el golpe militar de 1964 —que derivó en dos décadas de dictadura— no se había impuesto una sentencia de este tipo.
La Corte Suprema determinó que Bolsonaro encabezó una estrategia para desacreditar las elecciones de 2022, declarar un estado de excepción y evitar la toma de posesión del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El plan contemplaba incluso el asesinato de Lula, aunque nunca se ejecutó por falta de apoyo militar.
La defensa, encabezada por el abogado Paulo Cunha Bueno, lamentó el cierre del proceso sin permitir una nueva apelación, pero adelantó que presentará los recursos “que considere procedentes”.
“Devastado psicológicamente”
Carlos Bolsonaro, concejal en Río de Janeiro e hijo del expresidente, aseguró que su padre está “devastado psicológicamente” tras iniciar el cumplimiento de la sentencia.
La defensa argumenta además que Bolsonaro corre “riesgo de vida” en prisión debido a complicaciones médicas derivadas de la puñalada que sufrió en 2018. Por ello, solicitó que se le permita regresar a arresto domiciliario, solicitud que por ahora no ha prosperado.
Condenas a exministros y militares
Cinco exsubordinados de Bolsonaro —entre ellos generales y exministros— también comenzaron este martes a cumplir penas de entre 19 y 26 años de cárcel por su participación en la conspiración.
En contraste, el exjefe de inteligencia Alexandre Ramagem, condenado a 16 años, fue declarado prófugo tras huir hacia Estados Unidos.
Tensión con Washington
La Corte Suprema argumentó que la cercanía de la embajada de Estados Unidos con la residencia de Bolsonaro en Brasilia reforzaba el riesgo de fuga.
El exmandatario mantiene una estrecha alianza política con Donald Trump, quien calificó su proceso judicial como una “caza de brujas” e impuso aranceles punitivos a Brasil —la mayoría retirados recientemente tras una reunión con Lula.
El presidente brasileño respondió que la detención de su adversario “no tiene nada que ver” con Washington.
“Somos un país soberano”, afirmó Lula.
El cuarto expresidente preso desde 1985
Bolsonaro se suma a una lista de exmandatarios brasileños encarcelados tras el retorno de la democracia en 1985: Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Collor de Mello.
Lula cumplió 580 días de prisión por corrupción, aunque su condena fue anulada por falta de imparcialidad; Collor pasó seis días preso este año, antes de recibir arresto domiciliario por razones de salud.
Con la sentencia firme, Bolsonaro enfrenta ahora el capítulo más oscuro de su trayectoria política, en un Brasil profundamente dividido y bajo la mirada atenta de la comunidad internacional.






