Dos poderosos actores globales presionaron el miércoles a los negociadores para que alcanzaran compromisos en las conversaciones climáticas de las Naciones Unidas en Belém, Brasil, donde está por cumplirse un plazo autoimpuesto.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva llegaron a la COP30 para participar en las conversaciones. El programa tentativo de Lula incluía reuniones con negociadores de la Unión Europea, naciones emergentes de América Latina, Medio Oriente y Asia, así como con pequeñas naciones insulares y países africanos gravemente afectados.

“La llegada del presidente Lula y Antonio Guterres es enormemente significativa y sugiere que los anfitriones piensan que deberíamos aprobar hoy algún tipo de acuerdo”, indicó Mohamed Adow, de la organización ambiental keniana Power Shift Africa. “No suele ocurrir que el presidente participe en las conversaciones a mitad de la segunda semana sin tener algo que mostrar”.
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Aumentando la posibilidad de un resultado histórico, Carolina Pasquali, directora ejecutiva de Greenpeace Brasil, expresó: “La COP se acerca a su fase final y la llegada conjunta de Lula y Guterres envía una clara señal política de que van en serio”.

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