La Basílica de Santa Rosa de Lima, en el centro histórico de la capital peruana, recibió este sábado a miles de devotos que acudieron a rendir homenaje a la primera santa de América y Filipinas, como parte de la tradicional celebración de cada 30 de agosto.
Desde primeras horas de la mañana, los visitantes se acercaron a rezar y a dejar plegarias escritas en sobres que depositaron en el conocido “pozo de los deseos”, donde la santa habría arrojado la llave del candado de su cilicio. Se espera que más de 90.000 personas participen durante todo el fin de semana.
Fe y devoción
Entre los asistentes, muchos expresaron la cercanía que sienten con la santa. “La comencé a ver como una amiga, una amiga santa de quien pueda aprender enseñanzas”, comentó Grace, una de las visitantes. “Le pido que interceda por mi familia”.
Las historias se repiten en el templo y en sus alrededores: escolares con cartas en mano, familias enteras que acuden por primera vez y creyentes que aseguran haber visto cumplidos sus deseos en visitas pasadas.
Organización y tradición
La Municipalidad de Lima desplegó a más de 800 agentes municipales para asegurar el orden, además de instalar carpas de atención para niños que pudieran extraviarse entre la multitud. También se distribuyen gratuitamente 10.000 cartas en blanco para que los peregrinos escriban sus peticiones.
En las inmediaciones, vendedoras ofrecen velas, rosarios y estampas, mientras el ambiente se llena de cantos, oraciones y el murmullo constante de quienes escriben sus deseos.
La santa de Perú
Isabel Flores de Oliva, conocida como Santa Rosa de Lima, nació en 1586 y murió en 1617 a los 31 años. Fue canonizada en 1671 por el papa Clemente X y es reconocida como patrona de Perú, América y Filipinas. Su festividad continúa siendo uno de los eventos religiosos más multitudinarios del país.





