Vota por quien quieras, pero sal a votar

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante.

El de mañana, es uno de los momentos cívicos más relevantes, no es el único, pero las elecciones siempre son importantes, de hecho, casi nuca las consideramos y encima lo que hacen los políticos y los partidos políticos, lejos de motivar a la gente para que salga a votar, desincentiva, Como sea, nunca he dejado de hacerlo, nunca he dejado de votar, ni pienso dejar de hacerlo mientras pueda hacerlo.

Nací en un país en el que se podía votar, aunque el voto no significara mucho ante el control permanente que un partido ejerció durante mucho tiempo y las votaciones parecieran más una simulación, sin embargo, muy pronto, a la siguiente elección en la que pude hacerlo, las cosas cambiaron y con ellas significado el significado de las elecciones, porque fue gracias a la participación de la gente, que la alternancia en el año 2000 fuera posible.

Con frecuencia, al votar, aquellos candidatos por los que he votado, han perdido, por ejemplo, de las cinco elecciones presidenciales en las que hasta ahora he votado, solo en tres ocasiones ha ganado aquél candidato por el que voté, en los tres casos han sido de partidos diferentes y hasta en ahora, en ninguno de esos casos me arrepiento del sentido de mí voto, en dos de esos casos sigo pensando que voté por dos de los mejores presidentes que ha tenido México, Ernesto Zedillo y Felipe Calderón y en la actualidad, permanezco expectante de lo que viene haciendo el gobierno, desde luego que también los presidentes por los que he votado cometieron errores, pero sigo creyendo que en lo general, fueron mayores sus aciertos y gracias a ello, México mantiene hoy, buena parte de la grandeza que lo distingue. Conste que en los tres casos se trata de presidentes que fueron postulados por tres partidos diferentes.

He votado por personas de todos los partidos, porque desde siempre he creído, que ningún partido tiene el monopolio de los buenos candidatos, en todos los partidos hay buenos y malos perfiles, en todos los partidos militan hombres y mujeres con talentos claros y correctos y también, es cierto, en todos los partidos hay personas que se fallan a sí mismas y que le fallan a la gente. Todos los partidos invariablemente, se han equivocado al postular a personas que han terminado por traicionar la confianza de la gente, por eso no voto nunca a todos los candidatos del mismo partido, antes que ello, reviso los perfiles de cada persona y voto en consecuencia, sin importar que partido le ha postulado.

Quiero poder seguir haciéndolo así, porque esa es la pequeña libertad que tengo concedida o ganada como ciudadano, hay quienes desde luego, la desdeñan, pero aún ellos, se encuentran en la libertad de ejercer o no ese derecho que tenemos consignado. No permito que las mentiras de nadie, ni los intereses de algunos, traten o pretendan orientar el sentido de mi voto, por eso digo, que ese momento, el de cruzar las boletas, es uno de los más íntimos y relevantes, porque ahí, encerrados entre las frágiles paredes de las casillas, en absoluta libertad, cada uno de nosotros puede ejercer y hacer libremente con su voto, lo que mejor le parezca.

Participar votando, hace que una mayoría, con la que podemos estar o no de acuerdo, sea la que elija para todos, me pasó en el año 2000 con Vicente Fox, de quien siempre pensé que era un farsante y que no era el perfil idóneo para encabezar la alternancia y en el 2012 con Peña Nieto, un hombre lleno de incapacidades y de quien siempre creía que era una imposición de un grupo a partir de haber construido un perfil que lograron vender a satisfacción de los intereses que lo postularon. En ambos casos, la mayoría decidió por ellos y mi voto no sirvió de mucho, no voté por ellos y esa es parte de mi satisfacción, no obstante, gobernó quien decidió la mayoría y así es éste juego que conocemos como democracia.

La política está llena y rodeada de intereses, de todo tipo, buenos y malos, sanos e insanos, pero es un espacio en el que la gente decide o no participar y que sin embargo, nos trasciende a todos, participemos o no en ella, por eso desde siempre he pensado, que hay que participar, para no dejar que otros sean los que decidan por mí, para que nadie más decida por nosotros.

Hoy muchos han centrado su trabajo, su activismo, su tarea, su sentir y su forma de ver la política, en tratar de que la gente vote a favor o en contra de algo sin que se detenga a pensar en las consecuencias de ellos, los grandes partidos que anteriormente fueron cruentos adversarios y que antagonizaban entre sí, hoy son aliados y se han conformado en un mismo bloque tratando de procurar un embate contra otro bloque de partidos que hoy gobiernan y se vale, siempre y cuando sea dentro de los canales que la ley permite para poder hacerlo.

Lo que no se vale, es que ninguno de ambos bloques intente arrancarte el voto para orientarlo a su causa a base de intrigas y mentiras, aunque la política sea eso. Por eso el de mañana, es el momento más importante, para poder mostrarles a los partidos, a todos, que somos ciudadanos, adultos y pensantes, que tenemos la capacidad de pensar lo que es mejor para cada uno de nosotros y para México y que podemos válida y perfectamente, votar libremente y en consecuencia.

El día de mañana, tengas las tareas pendientes y los compromisos que tengas, hazte un espacio y date un tiempo para ir a votar, ve a hacerlo, vota y evita que otros elijan por ti, no hagas caso de lo que otros te digan, vota por quien quieras, pero mañana, sal a votar.

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