Un grupo de iraníes bloquea una calle de Teherán, la capital en la noche el viernes 9 de enero. Se ven barricadas de fuego.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que sus militares están barajando “opciones muy contundentes” contra Irán, mientras la represión contra las protestas antigubernamentales, que según informes han dejado cientos de muertos, entran en su tercera semana.

La Agencia de Activistas de Derechos Humanos (HRANA, por sus siglas en inglés), una organización con sede en EE.UU., afirmó haber verificado la muerte de casi 500 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad, mientras que fuentes consultadas por la BBC indican que el número de víctimas podría ser mucho mayor.

Trump ha amenazado con intervenir y el domingo aseguró que funcionarios iraníes le habían llamado “para negociar”, pero añadió: “Quizá tengamos que actuar antes de la reunión”.

Por su parte, las autoridades de la república islámica lanzaron advertencias tanto a los manifestantes como a Washington.

El fiscal general de Irán declaró que cualquiera que protestara sería considerado un “enemigo de Dios”, un delito que conlleva la pena de muerte. Por su parte, el presidente del Parlamento advirtió a EE. UU. que, si emprende alguna acción contra Irán, Israel y todas las bases militares estadounidenses en la región serán considerados objetivos legítimos.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán afirmó, por su parte, que Teherán no planea una acción militar preventiva, pero que está plenamente preparado para la guerra en caso de ataque.

Dirigiéndose a los embajadores extranjeros en Teherán, Abbas Araghchi dijo que la República Islámica “no busca la guerra”, al tiempo que advirtió a sus adversarios contra cualquier “error de cálculo”.

Las protestas, desencadenadas por la inflación descontrolada y la devaluación de la moneda, se han extendido a más de 100 ciudades y pueblos de todas las provincias del país. Ahora, los manifestantes exigen el fin del régimen clerical encabezado por líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.

Jamenei ha tachado a los manifestantes de “un puñado de vándalos” que buscan “complacer” a Trump.

En similares términos se pronunció el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, quien culpó a EE.UU. e Israel de los disturbios.

“Han entrenado a ciertas personas dentro y fuera del país, han traído terroristas al país, han incendiado mezquitas y han atacado mercados y gremios en Rasht, incendiando el bazar”, declaró sin aportar pruebas.

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