El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría imponer aranceles a los países que no colaboren con sus planes de adquirir Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca. La declaración fue realizada durante una reunión en la Casa Blanca, sin precisar qué naciones serían afectadas ni el marco legal que utilizaría para aplicar los impuestos a las importaciones.
Las afirmaciones del mandatario se produjeron mientras una delegación bipartidista del Congreso de Estados Unidos visitaba Groenlandia para expresar respaldo político al territorio. El grupo, integrado por once legisladores, sostuvo encuentros con autoridades locales y con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, así como con el jefe del gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.
El senador demócrata Chris Coons, quien encabezó la delegación, señaló que el objetivo del viaje fue escuchar a la población local y trasladar sus posiciones a Washington para reducir la tensión política. En la comitiva también participaron los senadores republicanos moderados Thom Tillis y Lisa Murkowski.
Trump reiteró que considera a Groenlandia “vital” para la seguridad nacional de Estados Unidos y afirmó que Washington la obtendría “por las buenas o por las malas”, aludiendo tanto a una eventual compra como a otras formas de control. Groenlandia, pese a su baja densidad poblacional, posee importantes recursos naturales y una ubicación estratégica entre Norteamérica y el Ártico, clave para sistemas de alerta temprana y vigilancia marítima.
Estados Unidos mantiene desde la Segunda Guerra Mundial presencia militar permanente en la base de Pituffik, en el noroeste de la isla, con más de 100 efectivos desplegados. Los acuerdos vigentes con Dinamarca permiten a Washington incrementar ese contingente si lo considera necesario.
Las declaraciones del presidente han generado rechazo entre aliados europeos. Dinamarca advirtió que cualquier acción militar estadounidense contra Groenlandia supondría el colapso de la OTAN, una alianza basada en la defensa colectiva entre sus miembros. Varios países europeos —entre ellos Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia, Países Bajos y Reino Unido— han expresado su respaldo a Copenhague y han reforzado su presencia en la región ártica con el envío de contingentes limitados.
El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció el despliegue de recursos terrestres, aéreos y marítimos, subrayando que la seguridad del Ártico debe ser una responsabilidad compartida entre los aliados.
En paralelo, los ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia, Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt, sostuvieron reuniones en Washington con el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio. De acuerdo con fuentes danesas, no se planteó formalmente el envío de tropas estadounidenses, aunque Copenhague asume que Trump mantiene firme su intención de apropiarse de la isla.
En Groenlandia, autoridades y legisladores locales han reiterado su rechazo a cualquier anexión. La diputada Aaja Chemnitz afirmó que la presión estadounidense no es nueva y que el respaldo internacional resulta clave para contenerla. Paralelamente, en el Congreso de Estados Unidos se han presentado iniciativas legislativas tanto para bloquear cualquier intento de anexión como para respaldar la postura del presidente, reflejando la división interna que el tema ha generado.






