Las autoridades de España intensifican las investigaciones para esclarecer las causas del choque entre dos trenes ocurrido la noche del domingo en la provincia de Córdoba, un siniestro calificado como “raro” por responsables del sector ferroviario y que ha dejado al menos 40 personas muertas, cifra que podría aumentar cuando se logre acceder a los vagones que cayeron por un talud.
De acuerdo con los datos oficiales más recientes, el accidente también ha provocado 152 personas heridas; 41 permanecen hospitalizadas y 12 de ellas —entre quienes se encuentra un menor de edad y una mujer embarazada— están en estado crítico en unidades de cuidados intensivos. Se trata de uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados en Europa en lo que va del siglo.
La tragedia se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid con 317 pasajeros a bordo, descarriló en sus últimos tres vagones e invadió la vía contigua. En ese momento circulaba un convoy de Renfe con destino a Huelva, que también descarriló; sus dos primeros vagones salieron despedidos y cayeron por un terraplén de aproximadamente cuatro metros.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, y el presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, coincidieron en calificar el accidente como difícil de explicar, al ocurrir en un tramo recto de vía recientemente renovado, y con un tren fabricado en 2022 que había sido revisado apenas el pasado 15 de enero. Puente subrayó que la investigación deberá determinar si la rotura detectada en un segmento de la vía fue la causa o la consecuencia del descarrilamiento.
Investigación y labores de rescate
La peor parte del impacto la sufrieron los dos primeros vagones del tren de Renfe, donde viajaban 53 personas. Los equipos de rescate trabajan desde primeras horas de este lunes con maquinaria pesada para retirar los restos y verificar si existen más víctimas atrapadas, una posibilidad que no ha sido descartada.
La investigación está a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que ya abrió un expediente oficial. Su presidente, Iñaki Barrón, señaló que una de las principales líneas de análisis apunta a “la interacción entre la vía y el tren”, descartando de momento fallas humanas, de señalización o de electrificación.
Por su parte, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, afirmó que no se trató de un exceso de velocidad y que el hecho de que ocurriera en una recta complica la explicación inicial, por lo que pidió cautela ante conclusiones anticipadas.
Compromiso de transparencia y reacción internacional
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó la zona del siniestro y prometió una investigación exhaustiva y transparente. “Vamos a conocer la verdad”, aseguró, al tiempo que reconoció la conmoción nacional provocada por la tragedia.
La catástrofe ha generado una oleada de mensajes de solidaridad internacional, entre ellos los del presidente francés Emmanuel Macron, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el papa León XIV. Las instituciones de la Unión Europea también ofrecieron apoyo a España a través de su centro de emergencias.
Como consecuencia del accidente, el servicio ferroviario de alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanece suspendido y las autoridades estiman que podría restablecerse alrededor del 2 de febrero. Mientras tanto, Iberia, Air Europa y diversas compañías de autobuses han reforzado sus operaciones para cubrir la demanda de transporte entre el sur y el centro del país.





