Rusia acusó este jueves a Ucrania de haber atacado la región de Jersón por la noche, dejando al menos 24 muertos, y Kiev denunció que Moscú lanzó más de 200 drones contra sus infraestructuras energéticas.
Estos nuevos ataques, en las primeras horas de 2026, se produjeron en medio de la incertidumbre que rodea a las conversaciones destinadas a poner fin al conflicto, cuyo resultado continúa siendo una incógnita.
En la parte de la región ucraniana de Jersón, en el sur, controlada por el ejército ruso, Moscú afirma que Kiev atacó con drones una cafetería y un hotel de la localidad de Jorly, a orillas del mar Negro, durante los festejos de Año Nuevo.
El gobernador de la región meridional de Jersón nombrado por Moscú, Vladimir Saldo, afirmó en Telegram que al menos 24 personas murieron y que “decenas” resultaron heridas, y también publicó unas fotos en las que se ven cuerpos carbonizados.
En un comunicado, la cancillería rusa acusó a Kiev de “torpedear deliberadamente cualquier intento de buscar soluciones pacíficas al conflicto” con sus ataques con drones.
El ministerio instó a los gobiernos extranjeros y a las instancias internacionales a condenar “este sangriento atentado”.
De momento, las autoridades ucranianas no reaccionaron a estas acusaciones.





