Dientes con incrustaciones de oro, un esternón sobresaliente, fracturas múltiples y una protuberancia en el talón derecho fueron algunos de los hallazgos del equipo científico que exhumó los restos del médico José Gregorio Hernández Cisneros, durante el proceso que condujo a su canonización como primer santo venezolano.
Hernández, conocido como el “médico de los pobres”, fue exhumado en tres ocasiones, la última en 2020, como parte del procedimiento de beatificación que culminó en abril de 2021, tras el reconocimiento del milagro atribuido a la curación de la niña Yaxury Solórzano Ortega, herida de bala en la cabeza.
Según la Conferencia Episcopal Venezolana, en las exhumaciones participan médicos patólogos, antropólogos forenses y representantes jurídicos de la Iglesia, encargados de verificar la identidad y el estado de los restos.
La primera exhumación ocurrió en 1939, por motivos familiares. De acuerdo con la patóloga Ana Nóbrega, los restos ya presentaban deterioro por la humedad subterránea en el Cementerio General del Sur de Caracas. La segunda, en 1975, respondió a razones religiosas tras un incendio provocado por velas encendidas en el lugar, cuando los restos fueron trasladados a la Iglesia de La Candelaria.
Los análisis confirmaron que la causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico provocado por un atropello en 1919. “Se observó sangre impregnada en las estructuras óseas, lo que correspondía a la fractura en la base del cráneo”, explicó Nóbrega.
La antropóloga forense Lourdes Pérez detalló que los huesos se hallaron fragmentados y oscurecidos por la humedad, pero se lograron recuperar 113 piezas, evidenciando restauraciones dentales en oro, un procedimiento avanzado para la época.
El antropólogo Juan Rodríguez identificó un aplanamiento en la clavícula derecha, atribuible a esfuerzo físico al cargar toneles de agua, además de una protuberancia ósea en el talón derecho y una deformidad torácica conocida como pectus carinatum, que hace sobresalir el esternón y las costillas.
José Gregorio Hernández fue canonizado el 19 de octubre en el Vaticano, junto a la religiosa Carmen Rendiles, convirtiéndose ambos en los primeros santos de Venezuela.



