En la serranía de Baja California Sur (BCS) pervive un lienzo con la imagen de la Virgen de Guadalupe, perteneciente al siglo XVII, cuya importancia radica en que es un testimonio del proceso de evangelización realizado por la Compañía de Jesús, durante la invasión española, en el territorio que actualmente ocupa el municipio de Mulegé.

Tras ser restaurado bajo la tutela del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el bien patrimonial fue devuelto a su comunidad el 2 de abril de 2025, en un acto encabezado por el gobernador de la entidad, Víctor Castro Cosío; el secretario de Cultura estatal, Víctor Hugo Caballero; el titular del Centro INAH BCS, Alfredo Feria Cuevas, y la coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, Thalía Velasco Castelán.

Los procesos de atención a la obra fueron coordinados y supervisados por la restauradora del Centro INAH Baja California Sur, Leslie Julieta Cabriada Martínez, y el proyectista externo, Ricardo Medina Fernández.

La intervención, realizada por las especialistas independientes en pintura de caballete, María Eugenia Curiel Chávez, Andrea Monserrat Alonso Velasco y Sofía Fernanda Cortés García, tuvo lugar de diciembre de 2024 a enero de 2025, en el Museo de las Misiones Jesuitas, ubicado en Loreto, BCS.

Derivado del paso del huracán “Kay”, en 2022, el cual alcanzó la categoría 2 en la escala Saffir-Simpson, e igualmente debido al entorno ambiental del recinto que la resguarda, la pintura sufrió una proliferación de hongos en ambas caras de su superficie. Esta situación causó una pérdida en la capa pictórica y una ondulación en el reentelado, es decir, la tela que brinda soporte al lienzo, mismo que resentía manchas y suciedad acumuladas por el paso del tiempo.

Para eliminar los microorganismos se hizo una limpieza profunda de la superficie y se utilizó un fungicida de amplio espectro. A continuación, el reentelado antiguo fue reemplazado para dar estabilidad a la pieza, y el adhesivo que lo unía al lino original fue sustituido con otro a base de agua, menos invasivo. La zona inferior de la pintura fue cosida al lienzo para evitar una mayor pérdida de material.

Además de estas acciones, el equipo de especialistas realizó un análisis de resane y reintegración cromática que permitió devolver luminosidad, color y textura a la capa pictórica mediante la técnica de nutrido, la cual consiste en restituir, mediante puntos diminutos, lagunas visuales en la imagen; en este caso se aplicó en el rostro, manos, la corona y el manto de la advocación mariana.

Relevancia cultural

Este bien mueble fue hallado por la familia Aguilar, asentada en Mulegé, bajo los escombros de la antigua sede de la Misión Nuestra Señora de Guadalupe de Huasinapí, fundada en 1720, al sur de la citada localidad. “Por más de ocho generaciones, mis ancestros y yo hemos sido sus guardianes”, refirió Miguel Ángel Aguilar Villavicencio, actual custodio de la pieza.

“La Virgen es el último bien material cultural que subsiste en esa zona de misiones, una ruta que empieza en Loreto, sube a Baja California y luego a la Alta California,” sostuvo la titular del proyecto, Cabriada Martínez, quien resaltó que muchos de estos inmuebles ya no existen y lo único que prevalece de manera histórica es la pintura, por lo que adquiere una gran relevancia.

Debido a que la obra tiene un faltante en su parte inferior, donde usualmente se colocaba la firma del autor, se desconoce el nombre del artista detrás de este lienzo de tela de lino, de 176 centímetros de largo por 138 de ancho. En opinión de la también restauradora del Centro INAH BCS, es necesario realizar estudios comparativos con cuadros similares para establecer una posible procedencia.

La devoción de las y los habitantes de la serranía bajacaliforniana ha contribuido a su preservación, sin embargo, al no contar con asesoramiento especializado, las condiciones de resguardo de la pintura no habían sido las más adecuadas.

Se trata de una imagen que une y da identidad a los rancheros de la región, quienes, aunque se encuentran en zonas muy alejadas unas de otras, se congregan dos veces al año en la Capilla de Guadalupe, en Mulegé, para rendir culto a María.

Cabe destacar que, tras el fin de su restauro el pasado enero, la pieza atravesó por un periodo de dos meses de monitoreo, a fin de garantizar la estabilidad de su intervención.

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