Quintana Roo puso en marcha el primer Centro de Monitoreo Ambiental y de Sargazo en México y en toda la Cuenca del Caribe, instalado dentro del Centro de Comando, Control, Cómputo y Comunicaciones (C5). Desde ahí, se coordinarán acciones de vigilancia y limpieza frente a uno de los mayores recales de sargazo registrados en más de una década.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Marina, hasta el 8 de agosto se habían acumulado 60 mil 800 toneladas de esta macroalga en las costas del estado. Aunque cambios en las corrientes marinas desviaron más del 90% del sargazo esperado hacia otros destinos, las autoridades mantienen operativos para su recolección.
El centro utiliza imágenes satelitales —incluidos los Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea— y otras herramientas tecnológicas para anticipar la llegada del sargazo y planificar acciones. “Podemos ver cuáles playas están afectadas, programar la limpieza y ayudar a que los visitantes organicen mejor su itinerario”, explicó Esteban Amaro, director del centro.
Las instalaciones comparten espacio con la Secretaría de Marina, Sedena, Guardia Nacional y corporaciones policiacas, lo que facilita la coordinación. Gracias a este monitoreo, se distribuyen de forma más eficiente brigadas, barreras antisargazo y equipos de limpieza, tanto en tierra como en el mar.
El sargazo se ha convertido en un fenómeno global asociado al cambio climático, el calentamiento del mar y el exceso de nutrientes. Amaro advirtió que esta macroalga puede duplicar su biomasa en 18 a 20 días, recorriendo más de 26 mil kilómetros desde la costa africana hasta el Golfo de México, siguiendo rutas similares a las de los huracanes.
La bióloga Mayra Camacho Herrera resaltó que, por primera vez en más de diez años, se documentará información científica de manera sistemática para proyectar el impacto del sargazo en las costas mexicanas, ampliando además el uso de tecnología del C5 a la investigación ambiental.





