Decenas de indígenas y activistas se manifestaron este viernes en São Paulo frente a la sede de Cargill en Brasil, en rechazo a un proyecto de dragado en ríos amazónicos. La movilización se suma a un bloqueo que integrantes de la etnia Tupinambá mantienen desde el 22 de enero en un muelle de la compañía en Santarém.
Los activistas cuestionan una iniciativa del Gobierno brasileño destinada a facilitar el transporte fluvial de granos mediante obras en la cuenca amazónica, incluido el río Tapajós. De acuerdo con los manifestantes, el plan contempla el uso de explosivos para remover rocas del lecho, lo que —advierten— podría provocar daños severos a la fauna acuática.
Durante la protesta en São Paulo, los participantes portaron pancartas con consignas como: “la madre agua transporta vida, no capitalismo”, además de corear mensajes dirigidos contra Cargill, a la que señalan como una de las principales beneficiarias del proyecto.
La empresa ha negado cualquier responsabilidad directa en la iniciativa de hidrovías y promovió acciones legales para solicitar el levantamiento del bloqueo en Santarém. Esta semana, un juez federal concedió una demanda presentada por la Asociación de Terminales Portuarios de la Cuenca Amazónica (Amport) y ordenó liberar el acceso, resolución que fue impugnada por la Fiscalía.
Cargill ha enfrentado críticas en años previos por su papel en la expansión de cultivos de soja en la Amazonía, aunque la compañía se comprometió a no adquirir producción de áreas deforestadas después de 2008.
Brasil se mantiene como una potencia agroexportadora, y el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha priorizado la expansión productiva. En 2025, el Ejecutivo destinó 500 millones de reales para mejorar la navegabilidad de ríos estratégicos que conectan zonas agrícolas con puertos del litoral.





