Políticos de generación espontánea

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante » @LalenguadeDante

Los partidos tradicionales y los políticos de siempre, son quienes mayormente han producido en la gente ese tipo de hartazgo que le ha llevado a experimentar en distintas ocasiones, el llamado voto útil, lo que a su vez le ha generado también, distintos tipos de decepciones, de todos tipos y colores.

En no pocos momentos, ello ha traído consigo, la irrupción de nuevos agentes de la política, particularmente provenientes del mundo deportivo y del mundo del espectáculo, no han sido pocos los casos, ni tampoco es se trata de que ninguno de los partidos estén exentos de haberlo hecho, ésta práctica ha sido, en todas las ocasiones, una acción desesperada, ya sea por atraer como sus votantes a los grupos de fans y seguidores de alguna de éstas estrellas en cuestión y poder convertirlos así, en votos para la fuerza política de que se trate, o bien, una simple, burda y vulgar estratagema para propiciar el tipo de apoyo que les permita mantener el registro como partidos y seguir teniendo con ello, el acceso a una serie de privilegios, entre ellos, al financiamiento público.

Carmelita Salinas, Silvia Pinal, Humberto Elizondo, Irma Serrano, Raúl Macías, entre otros, han sido tan solo algunas de las estrellas de primera hora, que lograron irrumpir en el mundo de la política, Cuauhtémoc Blanco, Sergio Mayer, Ernesto Dalessio, Lily Téllez son tan solo una muestra de la ola más reciente de miembros del espectáculo y del mundo del deporte y los resultados de tales exabruptos saltan a la vista y si no, que le pregunten a los habitantes del pequeño estado de Morelos lo que significa estar gobernados por un crack y a dónde los han llevado los desatinos del ídolo del futbol.

Ninguna participación es mala, ni tampoco debe condicionarse a solamente un segmento de la sociedad, de hecho, han sido los excesos y los desfiguros de los políticos tradicionales, los que han propiciado éste tipo de incursiones, sobre todo a partir de un razonamiento al que no le falta ni lógica, ni razón, pues si buena parte de los atropellos, excesos, latrocinios y males a los que ha tenido que enfrentarse la gente en éste país, provienen justamente del actuar de los llamados políticos profesionales ¿Quién dice entonces, que personas que han triunfado en otras áreas no podrían venir a hacerlo mejor?

Sin embargo, no se trata de ver quién lo haca menos mal, sino de quien verdaderamente hace bien las cosas y es hacía donde debemos tratar de orientar nuestros esfuerzos, a exigir que quienes participen en política, tengan un mínimo de conocimientos respecto de aquello a lo que plantean dedicarse en ésta nueva etapa de sus vidas, no es que Paquita la del Barrio no sea buena, pues seguramente lo es, pero en lo que hace cotidianamente, pues abarrota lugares en cada una de sus presentaciones, pero de ahí a verla legislando en materias que mayormente desconoce, no hace esperar nada bueno después de que ha sido candidateada a diputada por algún partido; muy seguramente la señora habrá de atraer los votos de muchos de sus seguidores, pero no es el caso de provocar éste tipo de incursiones, porque ya sabemos lo que sigue.

En Guatemala, tenemos a la mano uno de los casos más recientes, en donde, en un ambiente muy similar al de nuestro país y favorecido por las condiciones políticas en ese país centroamericano que se derivaron de una serie de casos de corrupción, el conocido personaje de la televisión Jimmy Morales se convirtió en presidente de aquel país, no obstante, los casos de corrupción que han involucrado a su hermano, a su hijo y a el mismo, lo mantienen actualmente bajo una investigación debido a la que se supone fue, una mala gestión en su gobierno y de esa forma, la enorme popularidad de la que gozaba éste personaje y que lo llevó a la presidencia, que rondaba el 90%, cayó estrepitosamente a menos del 20%, de la misma forma en como ha ocurrido con los políticos tradicionales de aquel vecino país, luego entonces ¿Qué hizo la diferencia?

Aquí en Querétaro, recientemente se hizo presente la participación de un futbolista de la talla de Adolfo Ríos, seleccionado nacional y cuyo mayor pecado quizá haya sido el de haber sido portero del América, lo hizo como abanderado de un partido emergente y fundamentalista como lo es el PES, que no obstante, a partir de la alianza con Morena, llevaron a Ríos a quedarse con el segundo lugar en la contienda por la alcaldía, superando incluso al PRI, partido antagónico del PAN y de fuerte tradición y presencia en la entidad, sin embargo la combinación entre la personalidad de Ríos y el empuje de la marca de Morena, lo llevaron a destacar en su primera incursión política.

De igual manera, hace un par de meses, se hizo latente la posibilidad de que un antiguo integrante de uno de los programas más conocidos de la televisión mexicana, anunciara su intención de participar como candidato a la gubernatura por un partido local, Carlos Villagrán, el famoso Quico de la serie del Chavo del 8, ponía de nuevo sobre la mesa, la incursión de alguien ciertamente popular, pero sin los requerimientos mínimos para plantear al menos, la posibilidad de poder llevar a cabo un gobierno, en la remota, pero muy remota posibilidad de que hubiera ganado la elección.

El surgimiento de nuevas formaciones políticas, es lo que da la pauta para el conformación de una clase política de generación espontánea, personas que tan solo hace unos meses, no se veían fuera de la rutina de las actividades a las que estaban orientadas, pero que no obstante, cayeron en la tentación y en las ofertas que, nuevamente, políticos profesionales que ya no pueden ser candidatos, les hicieron creer para que se decidieran a participar como candidatos a una determinada posición.

A esa caterva de políticos que ya no les resulta posible ser candidatos debido a su magra o accidentada carrera política, lo único que les interesa es mantener a flote y conseguir el registro de sus franquicias electorales para seguir colgados del presupuesto, no les importa en lo más mínimo generar condiciones para la auténtica participación ciudadana, pero en su afán, logran convencer a personas con un buen nombre, fama o prestigio, para incursionar y al final de cuentas, terminar igual o más decepcionados que antes y aquí es dónde surge la reflexión ¿Quiénes le hacen más daño al sistema político en México, los llamados políticos tradicionales o los políticos de generación espontánea?

A Carlos Villagrán, primeramente y a Adolfo Ríos apenas hace un par de días, les llegó el momento de darse cuenta el juego al que los estaban llevando a jugar y decidieron bajarse de la contienda, el primero, porque al parecer cayó en cuenta de la verdadera charlotada en la que se había convertido la supuesta candidatura y el segundo de ellos, al percatarse de las intenciones de los partidos franquicia que pretendían postularle y a quienes solamente les importaba una cosa, mantener el registro, no más.

Querétaro por lo pronto, seguirá sin la presencia de éste tipo de personalidades y continuará, en manos de los llamados políticos profesionales, esperemos que este tipo de situaciones sean tan solo, un aviso de que la gente está llegando al límite de la tolerancia y a partir de ahora, se presten a brindar su mejor esfuerzo, tan solo porque la gente y Querétaro, así lo merecen.

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