El fundador de Telegram, Pavel Durov, afirmó que autoridades de Rusia están limitando el acceso a la plataforma para impulsar el uso de MAX, una aplicación estatal que calificó como herramienta de vigilancia y censura política.
Durov señaló que estrategias similares fueron implementadas previamente en Irán y sostuvo que Telegram mantiene su postura en favor de la privacidad y la libertad de expresión.
En paralelo, el Servicio Federal de Seguridad advirtió que el uso de Telegram representa un riesgo para militares rusos en el conflicto en Ucrania. La dependencia indicó que fuerzas ucranianas tendrían capacidad para obtener información publicada en la aplicación y utilizarla con fines militares.
Reportes de la agencia Interfax citan al FSB señalando que el empleo de Telegram en el frente habría generado incidentes que comprometieron la seguridad de efectivos.
Medios independientes interpretan las advertencias oficiales como parte de un proceso que podría derivar en restricciones más severas o un eventual bloqueo de la plataforma. La ralentización del servicio ha generado reacciones entre usuarios y sectores vinculados al ámbito militar.
Las restricciones a servicios de mensajería, incluido WhatsApp, se intensificaron desde 2025. Paralelamente, la legislación rusa mantiene exigencias regulatorias sobre la localización de servidores y el resguardo de datos de usuarios.




