El papa León XIV afirmó que los conflictos armados actuales son consecuencia de “la idolatría del poder y del dinero”, durante una misa celebrada en el estadio Estadio Luis II, con la que concluyó su visita al Mónaco.

Ante unos 15 mil asistentes, el pontífice advirtió sobre la normalización de la violencia y rechazó que la paz se reduzca a un equilibrio de fuerzas. Planteó que esta depende de una transformación ética que permita reconocer al otro como sujeto de cuidado y no como adversario.

En la ceremonia estuvieron presentes el príncipe Alberto II de Mónaco, la princesa Charlene de Mónaco y miembros de la familia Grimaldi, en un acto que combinó dimensión religiosa y representación institucional del Estado.

El papa también pidió a la Iglesia reforzar su papel como espacio de acogida para sectores vulnerables y promover un desarrollo inclusivo. Reiteró su postura en defensa de la vida desde la concepción hasta la vejez, en línea con el enfoque impulsado por Papa Francisco sobre la “cultura de la misericordia”.

Durante su estancia, el pontífice insistió en rechazar la guerra como mecanismo de resolución de conflictos y cuestionó las decisiones políticas y económicas que derivan en la muerte de civiles. Su mensaje se emitió en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y conflictos activos.

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