La de Hoy Querétaro — Frente al aumento del nivel del mar, las tormentas intensas y la falta de suelo disponible, Países Bajos se ha convertido en el laboratorio mundial de las viviendas flotantes, un modelo que toma fuerza tanto dentro como fuera de Europa y que promete transformar la manera en que las ciudades se adaptan al cambio climático.

En la comunidad flotante de Schoonschip, en Ámsterdam, la tormenta de octubre de 2022 confirmó la eficacia del modelo. Mientras la lluvia subía el nivel del agua, el vecindario completo se elevó sobre sus pilares de acero, regresando después a su posición original. “Nos sentimos más fuertes durante una tormenta porque flotamos”, relató la residente Siti Boelen.

Un modelo urbanístico en expansión

Con más de 3,000 casas bote tradicionales y un creciente número de viviendas flotantes modernas, Países Bajos trabaja para actualizar su normativa y facilitar la construcción sobre el agua. La concejala Nienke van Renssen afirma que el objetivo es “ampliar un modelo sostenible que aprovecha el espacio acuático”.

La experiencia neerlandesa ya ha impulsado proyectos en Reino Unido, Francia, Noruega, Polinesia Francesa y las Maldivas, donde el 80 % del territorio se encuentra a menos de un metro sobre el nivel del mar. Allí, la firma Waterstudio construirá próximamente una ciudad flotante para 20,000 personas, equipada con arrecifes artificiales y sistemas de refrigeración basados en agua marina profunda.

Incluso en el mar Báltico, la empresa Blue21 desarrolla islas flotantes conectadas por un túnel submarino financiado con 16,900 millones de dólares para unir Helsinki con Tallin.

Tecnología y “medicina urbana”

Los arquitectos holandeses han convertido el agua en una herramienta para la resiliencia urbana. Sus casas prefabricadas, de madera, acero y vidrio, se montan sobre cascos de hormigón y se estabilizan con postes que absorben el impacto de las olas. Suben cuando el nivel del agua aumenta y bajan cuando este disminuye.

Koen Olthuis, fundador de Waterstudio, asegura que estos desarrollos representan una revolución comparable a la llegada del ascensor: “No somos arquitectos, somos médicos urbanos, y el agua es nuestra medicina”.

Róterdam, casi en su totalidad por debajo del nivel del mar, ya alberga el edificio de oficinas flotante más grande del mundo y una granja flotante automatizada.

Una solución para ciudades sin espacio

Los Países Bajos necesitan un millón de viviendas nuevas en la próxima década, pero el espacio es limitado. El programa nacional “Espacio para el Río” —que permite inundaciones controladas— ya contempla que estas zonas puedan alojar comunidades flotantes.

El interés internacional también crece a medida que los eventos climáticos extremos se vuelven más frecuentes. Expertos de Blue21 recuerdan que inundaciones como las de Alemania y Bélgica en 2023, que dejaron 222 muertos, podrían haberse mitigado con desarrollos flotantes.

Retos y realidades

Aunque las ventajas son claras, las casas flotantes enfrentan desafíos:

  • Movimiento por viento, lluvia o paso de embarcaciones.
  • Costos adicionales para conexiones eléctricas y de alcantarillado.
  • Construcción de microrredes en zonas sin infraestructura previa.

Aun así, los beneficios parecen superar los obstáculos. Para los especialistas, la pregunta ya no es si se construirán ciudades sobre el agua, sino cuándo.

Cientos de millones de personas serán desplazadas por el aumento del nivel del mar, así que debemos empezar a escalar estos proyectos ahora”, advirtió Rutger de Graaf, cofundador de Blue21.

Los Países Bajos, una nación que ha convivido con el mar durante siglos, se perfila como el punto de partida de una nueva era: las ciudades que flotan para sobrevivir.

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