La alianza petrolera OPEP+, liderada por Arabia Saudita y Rusia, confirmó este domingo 1 de marzo de 2026 que incrementará en 206 mil barriles diarios la producción de crudo, al argumentar perspectivas económicas globales estables y bajos niveles de reservas almacenadas.
El comunicado no hace referencia a la guerra con Irán, iniciada tras ataques de Estados Unidos e Israel, pese a que el conflicto mantiene bajo presión a los mercados energéticos ante el riesgo de interrupciones en el suministro.
El aumento previsto para abril forma parte del proceso de reversión gradual del recorte de 1.65 millones de barriles diarios acordado en abril de 2023. La estrategia contempla incrementos escalonados hasta recuperar, parcial o totalmente, el volumen previamente restringido, conforme a las condiciones del mercado. El mecanismo, iniciado el año pasado y pausado durante los últimos tres meses, se reactivará de manera progresiva.
Irán, con una producción aproximada de 3.3 millones de barriles diarios, es el cuarto mayor productor dentro de la OPEP. La escalada bélica ha generado preocupación no solo por posibles afectaciones a sus exportaciones, sino por la amenaza de Teherán de bloquear el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
Por esta vía circula alrededor del 20 por ciento del petróleo comercializado a nivel mundial, incluida casi toda la producción de Irak y Kuwait, así como la mayor parte del crudo de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, con destino principalmente a mercados asiáticos como China, India y Japón.
En anticipación a la escalada, el viernes el barril de Brent, referencia en Europa, alcanzó los 73 dólares, su nivel más alto desde julio pasado. Analistas advierten que, de agravarse el conflicto, el precio podría escalar a un rango de entre 90 y 100 dólares en los próximos días.





