El Palacio de Buckingham anunció el inicio del proceso para despojar de su título nobiliario al príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, en medio de la controversia reavivada por las acusaciones de abuso sexual vinculadas al fallecido financiero Jeffrey Epstein.

El anuncio se produce tras la publicación de Nobody’s Girl, las memorias póstumas de Virginia Giuffre, una de las víctimas de Epstein, quien denunció haber sido abusada por Andrés cuando tenía 17 años. Giuffre se suicidó en abril de este año.

Su hermano, Sky Roberts, reaccionó emocionado al conocer la decisión del Palacio:

“Ella estaría tan orgullosa. Él ya es solamente Andrés. Ya no es un príncipe”, dijo al programa Newsnight de la BBC. “Virginia está celebrando desde el cielo. Esta chica normal derrumbó a un príncipe. Este es un momento sin precedentes en la historia.”

Con la medida, Andrés perderá su título de príncipe y los privilegios asociados, incluyendo su residencia oficial, el Royal Lodge en Windsor. Aceptó la decisión del monarca, aunque continúa negando las acusaciones en su contra. A partir de ahora será conocido como Andrés Mountbatten Windsor.

Roberts consideró que la decisión es un paso importante pero insuficiente:

“Necesitamos una investigación más profunda. Él sigue libre. Celebro el liderazgo del rey, pero Andrés debe estar tras las rejas.”

El caso Giuffre fue uno de los capítulos más oscuros en torno a la red de abuso sexual de Jeffrey Epstein y su socia Ghislaine Maxwell, ambos condenados por explotación de menores.

Virginia Giuffre, nacida en 1983, fue víctima de abuso desde la infancia y terminó atrapada en la red de Epstein a los 17 años. En su testimonio relató cómo fue “pasada como una bandeja de frutas” entre los poderosos que rodeaban al empresario, incluyendo a figuras políticas y de la realeza.

Tras escapar de esa red, Giuffre se casó, tuvo tres hijos en Australia y fundó una organización dedicada a apoyar a víctimas de trata. Su familia, al anunciar su muerte, la describió como una “guerrera feroz” en la lucha contra el abuso sexual, pero también como alguien que “llevó el peso insoportable de lo que sufrió”.

El retiro de los títulos a Andrés marca un hecho sin precedentes en la historia reciente de la monarquía británica y profundiza el intento del rey Carlos III por distanciar a la Casa Real de los escándalos que afectaron su imagen pública.

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