Mujer contra mujer

0 0
Tiempo de Lectura Aproximado:5 Minutos, 59 Segundos

Por Carlos Silva, La lengua de Dante

@LalenguadeDante

Como quiera que sea, es extraordinaria la irrupción de las mujeres a participar en política a partir de la instauración de los criterios que han determinado la paridad de género, por lo pronto en Querétaro es una realidad que ha sido superada por la decidida participación de ellas y por la idea de algunos partidos de postular a mujeres como el elemento diferenciador para tratar de favorecer los márgenes de votación que les permitan mantener los registros de sus respectivas marcas partidistas.

Al día de hoy, hay la perspectiva de que cinco mujeres sean candidatas a la gubernatura del estado, dos de las cuales, han sido postuladas por dos de los tres partidos mayoritarios en la entidad, no obstante, de ahí a la posibilidad de ganar la gubernatura por cualquiera de ellas, existe aún, un mundo de distancia, pero algo es cierto, las mujeres cruzaron ese límite que de alguna manera había prevalecido y con su participación, han llegado para quedarse.

Tras la claudicación de Santiago Nieto para ser el abanderado de Morena en la entidad, la suerte de la designación morenista se decantó por la candidatura de Celia Maya, una mujer con una extraordinaria carrera judicial, reconocida por propios y extraños y aunque en su desempeño profesional nunca se le identificaron posturas personales que la ubicaran en la vertiente de izquierda, lo cierto es, que ha sido consecuente en su manejo de jugar y apostar por participar desde hace tiempo en alternativas políticas de izquierda, primeramente con el PRD y ahora con su evolución en Morena. La apuesta de Morena entonces, es con una mujer con buenas cartas credenciales aunque ello no le signifique un respaldo mayoritario entre los electores queretanos acostumbrados a ver las campañas de izquierda como algo meramente testimonial, con una presencia hasta hace poco, ciertamente marginal y siendo el caso además, de que Querétaro no es la entidad donde precisamente el líder de la izquierda en México cuenta con el mayor de los respaldos.

Ante la renuncia de Morena por contar con una candidatura significativamente competitiva, la estafeta perfectamente pudo haber estado en la cancha del PRI, pero lejos de querer desarrollar una campaña verdaderamente competitiva, los momios en el tricolor se inclinaron por la idea de postular también a una mujer en la persona de la anodina diputada local Abigail Arredondo y, aunque ella no fuera precisamente la más relevante de las alternativas posibles, con ésta decisión terminaron dándole de paso una estocada a la candidatura, al menos, más relevante, de su aspirante a la alcaldía capitalina, pues ciertamente la candidatura de María Alemán concitaba mayores simpatías tanto por su juventud, como por el manejo de su propuesta, sin embargo, el diferenciador que significaba mayores alcances para la candidatura de Alemán, parece haberse diluido a partir de que el PRI haya decidido apostar por otra mujer con un perfil de muy bajo relieve como candidata a la gubernatura del estado. Al final de cuentas, el PRI postula a dos mujeres a las posiciones más relevantes de la contienda y eso es quizá lo más significativo en su manejo, sin embargo, paradójicamente, al postular a Abigail Arredondo, terminó por lastimar las mejores posibilidades que tenía su abanderada a la alcaldía capitalina.

En seguida vienen la postulaciones por parte de otros tres partidos, con muchas menos posibilidades de ganar, pero a cuyos dirigentes lo que más les importa no es precisamente ganar, sino mantener el registro de sus respectivos partidos, por todo lo que ello les puede significar. Para lograr su cometido, tres de los partidos de la chiquillada, optaron por postular mujeres como candidatas al gobierno del estado, lo que no es cosa menor y veamos por qué.

Quizá luego de las propuestas del PRI y de Morena, la planteada por Movimiento Ciudadano viene a ser una de las más atractivas que habrán de presentarse al electorado queretano, pues Beatriz León, la más joven de las cinco candidatas mujeres, viene de haber ganado una elección municipal bajo las siglas del PRI y luego de haber sorteado las vicisitudes de una administración en un municipio como Pedro Escobedo; la suya, fue una candidatura que le tocó por no haber podido ser postulado su esposo justamente por un tema de género, sin embargo, en su manejo como alcalde, la joven política dio una serie de buenas sorpresas.

La franquicia del Partido Verde no quiso quedarse atrás y en la persona de Katia Reséndiz encontraron una candidatura fresca, también joven y con características acordes a lo que acostumbra a postular la franquicia de Ricardo Astudillo, sin que por ello éste instituto termine de cuajar una propuesta creíble por cuanto hace a congeniar algunos de los planteamientos de éste instituto, con la idiosincrasia local y el posible manejo de su candidata.

Por lo pronto, la candidata priísta parece tener muy claro que lo que busca, afanosamente, es poder llegar a un decoroso segundo lugar y por ello la ha emprendido rudamente contra la candidata de Morena, a propósito del tema que, coincidentemente, fue aprobado apenas hace unos cuantos días por la Legislatura de la que forma parte la aspirante del PRI, el de la pensión de 157 mil pesos mensuales que le fue otorgada a la candidata morenista luego de más de cuarenta años como empleada del Poder Judicial.

La notoria incongruencia de la aún diputada priísta se deriva de tres hechos, el primero de ellos, el de haber votado previamente para aprobar una pensión de 80 mil pesos para su correligionario priísta Jaime Escobedo, quien ha tenido una serie de problemas para acreditar la veracidad de la supuesta antigüedad a partir de la cual aspira a la referida y jugosa pensión, el segundo, por confundir los derechos laborales adquiridos por la candidata de Morena en torno a su pensión para propinarle una repasada sin mucho sustento y tres, por emprenderla de esa manera contra otra mujer.

En alguna parte del discurso feminista, de ese que hace daño, se identifica la idea de que una mujer no necesita de un hombre para empoderarse, para ser y para ganar, y eso probablemente sea cierto, en el actuar de la candidata del PRI, Abigail Arredondo, deja ver que, al menos para ella, el neologismo ese de la sororidad es una idea aún lejana, pues si las mujeres así lo quisieran, podrían asegurarse el ganar la contienda en la que hoy contienden, por razones muy simples, porque son más y porque además, también son las que mayormente participan, sin embargo algo sigue siendo claro y en ésta ocasión vuelve a ocurrir con argumentos poco creíbles, la mujer priísta la ha emprendido contra la mujer de Morena.

En ese sentido el candidato panista deberá de estar tranquilo, pues no será él quien en su calidad de candidato puntero sea quien la tenga que emprender contra alguna de las mujeres con las que contiende, situación que le plantearía un escenario ciertamente incomodo, le basta con quedarse, como simple espectador, para observar cómo se desarrolla una contienda en la que, las dos mujeres postuladas por dos de los tres partidos más relevantes, se trenzan entre sí, en una artera lucha de mujer contra mujer.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %