El director de orquesta alemán Helmuth Rilling construyó una trayectoria marcada por una convicción clara: la partitura como guía absoluta. Cuando comenzó a profundizar en la obra de Johann Sebastian Bach, la música del cantor de Leipzig se interpretaba mayoritariamente con instrumentos modernos. Aunque el movimiento historicista ya emergía, Rilling defendía que Bach era tan vigente como Richard Wagner o Gustav Mahler.

Lejos de formar conjuntos especializados, como harían Nikolaus Harnoncourt, John Eliot Gardiner o Jordi Savall, Rilling mantuvo su enfoque al frente de agrupaciones sinfónicas. Entre ellas destacó su etapa con la Real Filharmonía de Galicia, donde fue director titular y artístico entre 1996 y 2000. La institución recordó su legado al subrayar su “rigor, sensibilidad musical y compromiso con la excelencia”.

Su labor dejó hitos duraderos: la grabación de las obras corales completas de Bach, la fundación del Bach-Collegium Stuttgart, los Gächinger Kantorei, el Festival Bach de Oregon y la Bachakademie Stuttgart. Desde estas plataformas impulsó a nuevas generaciones de intérpretes, promoviendo la libertad estilística y la comprensión profunda del discurso musical.

Como profesor en la Universidad de Música de Frankfurt (1965–1989), transmitió una idea central: dirigir es un acto personal que exige entender el sentido de cada obra. Su repertorio abarcó tanto a Bach y Wolfgang Amadeus Mozart como a creadores contemporáneos, entre ellos Krzysztof Penderecki.

Formado con Leonard Bernstein, Rilling hizo de la comunicación y la divulgación pilares de su carrera. Su legado permanece ligado a una lectura moderna, directa y profundamente musical del repertorio coral.

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