La de Hoy Querétaro
Los ucranianos esperan que sus socios occidentales mantengan su compromiso con las garantías de seguridad, pese al lanzamiento por parte de Rusia de un misil balístico hipersónico Oréshnik contra la región de Leópolis, en el oeste de Ucrania, una zona fronteriza con territorio de la Unión Europea y de la OTAN.
El ataque ocurrió el viernes y, hasta este sábado, los detalles sobre el impacto seguían siendo limitados. Expertos ucranianos estiman que el misil causó daños menores a un objetivo aún no identificado. Analistas coinciden en que la ofensiva tuvo un objetivo político más que militar: enviar un mensaje directo a Occidente ante los planes de desplegar una fuerza multinacional de paz en Ucrania una vez que se alcance un alto el fuego.
Tras la Cumbre de la Coalición de los Voluntarios celebrada en París, varios países anunciaron preparativos para una eventual presencia militar en territorio ucraniano. Para Moscú, esta posibilidad es inaceptable. El analista político Vitali Portnikov señaló que el Kremlin considera inadmisible que tropas de la OTAN entren en Ucrania y hagan imposible una futura ocupación rusa.
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) coincidió en que Rusia apuntó deliberadamente a la parte más occidental de Ucrania para disuadir a Europa y a Estados Unidos de ofrecer garantías de seguridad. El Kremlin ha reiterado que cualquier fuerza extranjera desplegada en Ucrania sería considerada un objetivo legítimo.
Mientras tanto, los preparativos avanzan. Reino Unido y Francia encabezan los planes para una fuerza multinacional. Londres ya asignó 200 millones de libras esterlinas para entrenar y equipar tropas, y el presidente francés Emmanuel Macron habló del posible despliegue de varios miles de soldados en zonas alejadas del frente en caso de un alto el fuego.
Pese al impacto psicológico del ataque, residentes de Leópolis consideran que ceder ante las amenazas rusas sería un error. Habitantes y analistas locales sostienen que solo una respuesta más firme de Occidente —incluido el suministro de armamento de largo alcance— podría frenar la escalada de Moscú.
Expertos militares advierten, sin embargo, que la amenaza del Oréshnik no debe sobredimensionarse. Su poder destructivo sería apenas superior al de otros misiles balísticos ya conocidos, mientras que su producción es costosa y limitada. Analistas ucranianos calificaron el ataque como un intento de escalada simbólica, en respuesta a recientes reveses estratégicos de Rusia.
El Consejo de Seguridad de la ONU debatirá el ataque el próximo lunes. Funcionarios europeos han condenado el bombardeo y demandado sanciones más severas y un uso más activo de los activos rusos congelados. Para Kiev, el mensaje es claro: solo acciones contundentes de sus aliados pueden frenar nuevas agresiones del Kremlin.






