La entrada en vigor este 1 de enero de nuevos aranceles a importaciones provenientes de países sin tratado de libre comercio —con impacto concentrado en Asia y, particularmente, China— marca el cierre de un ciclo de casi cuatro décadas de apertura comercial unilateral en México, con una política proteccionista que presionará la inflación y reconfigurará el comercio exterior.
“Este 1 de enero termina un periodo de 40 años en el que México se mantuvo en una apertura comercial unilateral”, sostuvo en entrevista el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN), José Ignacio Martínez, al ubicar ese lapso entre el 25 de septiembre de 1986 y el 31 de diciembre de 2025.
El viraje, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum y avalado por el Congreso, quedó formalizado en un decreto publicado el 29 de diciembre, que impone aranceles a más de un millar de mercancías.
Para Martínez, la medida “va dirigida principalmente a China para no trastocar los intereses de Washington”, en un contexto en el que Estados Unidos busca limitar la presencia china en México. El movimiento ocurre además en la antesala de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y bajo nuevas presiones comerciales desde Washington, casi un año después del regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense.
Impacto en precios, cadenas productivas y exportaciones
El coordinador del LACEN anticipó un efecto inflacionario derivado del encarecimiento de bienes de consumo inmediato —como calzado, textiles y vestido—, así como de bienes de capital e insumos intermedios que afectan una “cadena de suministros endeble”.
A su juicio, los aranceles elevarán los precios de productos ensamblados, lo que “se va a reflejar en el precio final” tanto en el mercado interno como en las exportaciones. “También vamos a ver que con estas medidas la producción nacional, al no tener provisión externa por la imposición de estos aranceles, tenderá a registrar efectos negativos”, advirtió.
En términos de trayectoria macroeconómica, Martínez estimó que lo ganado en 2025 —una inflación por debajo de 4 %— se revertirá, ya que “en el primer trimestre de 2026 la inflación tiende a subir 0.8 %” y superará el umbral del 4 %, un punto por encima de la meta oficial de 3 %.
En este entorno, especialistas prevén que México cierre 2025 con un déficit comercial de 7 mil millones de dólares, que podría ampliarse hasta 10 mil 250 millones de dólares en 2026.
Posturas empresariales y cifras oficiales
El universo de productos sujetos a nuevas cuotas de importación —de hasta 50 %— incluye sectores como el automotriz, textil, vestido, hierro y acero, plásticos, calzado y electrodomésticos.
Desde la óptica fiscal, la Secretaría de Economía ha estimado ingresos por hasta 70 mil millones de pesos (alrededor de 3 mil 888 millones de dólares), además de la preservación de 350 mil empleos en industrias como manufactura, textil, calzado y automotriz.
En el trasfondo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido en sus perspectivas más recientes que el endurecimiento arancelario y la incertidumbre comercial tienden a frenar el comercio y la inversión, con efectos de arrastre sobre el crecimiento y la inflación en Norteamérica, incluida la relación México–Estados Unidos.
“Esta situación —la guerra arancelaria iniciada en Estados Unidos— podría cambiar en función de la evolución de los saldos comerciales o incluso de factores no económicos. Frente a esta compleja coyuntura, los países de la región deberían diversificar sus relaciones comerciales y profundizar la integración regional”, concluye el más reciente documento de la OCDE.


