El presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional (PAN) en Querétaro, Martín Arango, aseguró que Adán Augusto López y la opacidad que lo rodea representan “el retrato vivo del cártel de Morena y su forma de operar”, caracterizada —dijo— por la corrupción, los silencios, los encubrimientos y la apuesta al olvido de la ciudadanía.
El dirigente panista afirmó que la salida de Adán Augusto del Senado no es un acto político ordinario, sino una huida frente a las preguntas incómodas que su partido “no quiere ni puede responder”.
“Lo de Adán Augusto no es un caso aislado, es el retrato vivo del régimen. Si Morena creyera una sola palabra de lo que predica, hoy Adán Augusto estaría dando la cara; pero, sobre todo, estaría tras las rejas, explicando su patrimonio y aclarando las denuncias en su contra”, sostuvo Arango.
El líder estatal del PAN lamentó que, pese a los señalamientos, el exsecretario de Gobernación continúe operando con absoluta impunidad. Recordó investigaciones documentadas por Mexicanos Contra la Corrupción, en las que se advierte sobre presuntos delitos como robo de identidad, uso de empresas fantasma, factureras y prestanombres, con montos que superarían los 2 mil 300 millones de pesos sin explicación clara.
Arango añadió que dichas operaciones estarían vinculadas incluso con una notaría, desde donde se habría contribuido a la creación de empresas que operan en al menos seis estados del país, todos gobernados por Morena, lo que calificó como “la nueva Barredora Guinda”.
Ante este panorama, subrayó que Acción Nacional en Querétaro levanta la voz para denunciar la corrupción y evitar que se normalice que funcionarios señalados abandonen sus cargos sin enfrentar consecuencias legales.
Finalmente, contrastó esta situación con el gobierno panista en la entidad, encabezado por Mauricio Kuri González, al afirmar que en Querétaro “sí hay de otra, con orden, rumbo y cuentas claras”.
“Aquí sí cuidamos Querétaro, la ley, las instituciones y a las familias, frente a un régimen que normalizó la impunidad. En Querétaro, el hartazgo se convierte en voz, en denuncia y en acción para cuidar lo que otros ya entregaron a la corrupción”, concluyó.






