El primer ministro de Canadá, Mark Carney, cumplió un año en el cargo en un periodo marcado por el enfrentamiento con Estados Unidos y con su presidente, Donald Trump, situación que ha llevado a Ottawa a acelerar una política de distanciamiento respecto a su histórico aliado económico y político.
Carney, economista sin experiencia política previa que dirigió el Banco de Canadá entre 2008 y 2013 y posteriormente el Banco de Inglaterra entre 2013 y 2020, llegó al poder en un momento especialmente complejo para el país y para el Partido Liberal de Canadá.
Su llegada a la residencia oficial del primer ministro en Rideau Hall ocurrió después de la dimisión de Justin Trudeau, quien dejó al partido con bajos niveles de apoyo debido al descontento social por el elevado costo de vida y el aumento de la migración.
Tensiones comerciales con Estados Unidos
El inicio del mandato de Carney coincidió con el comienzo del segundo gobierno de Trump, que impuso aranceles del 25 % al acero y al aluminio procedentes de Canadá.
Además, el mandatario estadounidense llegó a amenazar con anexar Canadá mediante presión económica, lo que generó una de las mayores tensiones bilaterales en décadas.
Ante este escenario, el gobierno canadiense ha impulsado una estrategia centrada en reducir la dependencia económica de Estados Unidos, fortalecer la economía interna y ampliar sus alianzas comerciales.
Mejoría en la percepción pública
A pesar de que muchos ciudadanos consideran que la situación económica no ha mejorado de forma significativa, encuestas recientes muestran un aumento en la popularidad del primer ministro.
Un sondeo divulgado el 10 de marzo indicó que el 50 % de los canadienses tiene una imagen positiva de Carney, 17 puntos más que en enero de 2025, mientras que el 30 % mantiene una percepción negativa. Además, el 52 % aprueba la gestión del gobierno durante su primer año.
Una estrategia internacional activa
Durante sus primeros 12 meses en el cargo, Carney ha realizado 26 viajes internacionales y ha pasado alrededor de 68 días fuera del país fortaleciendo relaciones con aliados tradicionales como la Unión Europea y el Reino Unido, además de buscar acercamientos con potencias con las que Ottawa ha tenido tensiones en el pasado, como China e India.
Uno de los momentos más destacados de su primer año de gobierno fue su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero, donde delineó la estrategia geopolítica de Canadá frente al nuevo escenario internacional.
En ese mensaje, Carney sostuvo que el orden liberal surgido tras la Guerra Fría está llegando a su fin y que los países deben adaptarse a una etapa de rivalidad económica y política.
“El viejo orden no va a regresar. No deberíamos llorarlo. La nostalgia no es una estrategia”, afirmó el primer ministro, al tiempo que llamó a fortalecer alianzas, diversificar el comercio y construir un sistema internacional más cooperativo.
El discurso fue recibido con una ovación por los asistentes y ampliamente destacado por analistas y medios internacionales como uno de los más influyentes del foro.





