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Ahondan en las guerras lideradas por Pakal, a partir del estudio epigráfico de la escalera jeroglífica de Palenque

En el año 659 de nuestra era, “el divino señor” K’ihnich Janaahb Pakal, gobernante de Lakamha’, la urbe que hoy es la Zona Arqueológica de Palenque, en Chiapas, llevó a cabo una guerra contra el señorío asentado en Santa Elena, Tabasco. Y si bien esa campaña ya era conocida por los investigadores, nuevos detalles se han revelado sobre el alcance de la vendetta con la que este gobernante maya acometió a los enemigos de su ciudad.

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han elaborado una reinterpretación, a partir de un nuevo dibujo de la escalera jeroglífica de Palenque, de los verbos mayas ubut’uuw (enterrar) y u… a’n (que, aunque no se ha descifrado, se infiere equivale a ‘desenterrar’), la cual indicaría que Pakal no sólo capturó al señor de Santa Elena, Nuun Ujol Chahk, sino que también profanó y exhibió los restos mortales de Nuun Hix Lakam Chahk, quien en 599 d.C., cinco años antes de que el propio Pakal naciera, había participado en invasiones y agravios en contra de Lakamha’.

Con este acto, hasta ahora poco conocido, Pakal castigó las ofensas pasadas y presentes de su reino, a la vez que convirtió su victoria sobre Santa Elena en un discurso propagandístico que reflejaba su poderío.

Otros detalles sobre las alianzas, traiciones y personajes plasmados en la escalera, derivan del nuevo dibujo realizado por el epigrafista Yuriy Polyukhovych, colaborador del proyecto del INAH, titulado “Programa de Conservación, Manejo y Socialización de los Acervos Arqueológicos en el Estado de Chiapas”, el cual es codirigido por la arqueóloga Martha Cuevas García y la restauradora Lourdes Herbert Pesquera.

Para realizar esta nueva lectura, Polyukhovych, quien recientemente fue nombrado primer diputado del Ministerio de Cultura y Ciencia de Ucrania, recurrió a la colección Maudslay del Museo Británico, así como a los modelos 3D y los recursos digitales que ese recinto produjo en colaboración con Google Arts & Culture y el INAH, muchos de los cuales pueden consultarse en el portal “Explora el mundo de los mayas”.

Se trata de un importante resultado de esta colaboración interinstitucional anunciada en octubre pasado, a la vez que una afortunada coincidencia histórica, ya que, señala la arqueóloga Martha Cuevas, algunos glifos de la escalera, sobre todo los ubicados en las huellas de los peldaños, han perdido notoriamente sus detalles epigráficos, tanto por el uso cotidiano que tuvo el elemento arquitectónico, como por la erosión y el intemperismo de la zona arqueológica maya.

De este modo, si Alfred Maudslay (1850–1931) no hubiera fotografiado la escalera en 1891 ni elaborado moldes de ella en yeso, con los cuales se hicieron los modelos 3D por parte de Google Arts & Culture, sería imposible acceder al contenido de la misma.

En este sentido, el epigrafista Ángel Sánchez Gamboa, también colaborador del proyecto del INAH, apunta que Maudslay captó a detalle los peraltes de la escalera, sin embargo, no fue certero con las huellas, dado que carecía de tecnología para tomar imágenes cenitales; no obstante, gracias a los moldes en yeso hechos por Maudslay se lograron rescatar los datos erosionados en las huellas de los peldaños.

Fue en 2012, cuando Polyukhovych visitó el Museo Británico para trabajar con los moldes, y en el transcurso de 2018 y 2019, consultó los materiales digitalizados por Google Arts & Culture, produciendo así un dibujo de la escalera más depurado y fidedigno que la última versión hasta ahora empleada por los mayistas, elaborada por la epigrafista Linda Schele en los años 70.

Así, el estudio de los moldes de Maudslay le permitió a él y a Ángel Sánchez, identificar, en los glifos G5 y G3 de la escalera, los comentados verbos ‘enterrar’ y ‘desenterrar’, además de ahondar en el panorama político de Palenque y su región durante el siglo VII de nuestra era.

Otros pasajes que se esclarecen, tienen que ver con los títulos de nobleza y rangos militares. Un ejemplo es el del gobernante de Dzibanché quien, en 599, encabezó la invasión a Palenque, conocido como ‘Testigo Cielo’ y cuyo título militar era el de yajawte (‘Señor de la Lanza) de un lugar importante en el imaginario de los mayas del periodo Clásico, llamado Chih Cha’, que en español se traduce como el sitio ‘Maguey/Agave-Metate’.

La venganza de Palenque cuyo máxime fue la captura del señor de Santa Elena, Nuun Ujol Chahk, también incluyó a otros personajes de la región de las planicies de Tabasco, entre los cuales destaca el gobernante en turno de Pomoná. El grupo de nobles hechos prisioneros está representado en los paneles que flanquean a la escalera jeroglífica; asimismo, el texto en esta señala que todos ellos fueron los trofeos de Baluun Yookte’ K’uh, dios de la guerra de Pakal, quien además era el numen tutelar de la Casa C.

Un ambiente político convulso

El trasfondo de la escalera jeroglífica, expone Ángel Sánchez Gamboa, es la competencia de dos linajes: el de Baakal, asentado en Palenque, y el de Kaanul, primero establecido en Dzibanché y, tras una guerra civil suscitada en esta ciudad, mudado a Calakmul.

“Ambos competían por el dominio de las planicies de Tabasco, en las cuales se ubicaban los reinos de Santa Elena, Pomoná y Moral-Reforma”, declara Ángel Sánchez al contextualizar cómo esta triada de ciudades menores, cambió a menudo su fidelidad hacia Palenque o Dzibanché-Calakmul, dependiendo de con quién les conviniera pactar o de las circunstancias que se les impusieran.

En la escalera jeroglífica de Palenque, luego de rememorar el nacimiento de Pakal en marzo del año 604 d. C., así como su entronización el 27 de julio de 615, cuando tenía 12 años de edad, se retrocede en el tiempo hasta un conflicto que tuvo lugar el 22 de abril de 599.

Se narra que Palenque, entonces gobernada por la reina Ix Yo’hl Ik’nal, sufrió el embate del linaje de Kaanul todavía con su sede en Dzibanché. Fue esa la ocasión cuando ‘Testigo Cielo’ se alió con Nuun Hix Lakam Chahk e Itzam Kokaaj Bahlam, señores de Santa Elena y Yaxchilán, respectivamente, para humillar a Palenque y sus dioses patronos.

“Curiosamente, en el Monumento 1 de Santa Elena —una estela que se exhibe en el Museo de Balancán ‘Dr. José Gómez Panaco’, en Tabasco— se complementa el texto de la escalera jeroglífica, detallando que, en algún momento entre los años 610 y 612, el nuevo monarca de Palenque, Ajen Yo’hl Mat, perdonó y entronizó de nuevo —en una práctica común de legitimación política— a Nuun Hix Lakam Chahk”.

En esa época (611 d.C.) en que Palenque había restablecido su hegemonía en la citada región de Tabasco, el gobernante ‘Serpiente Enrollada’ de Dzibanché, atacó y venció nuevamente.

Se infiere, menciona Ángel Sánchez, que entre los años 612 y 659, se suscitaron constantes reajustes a escala regional y Santa Elena traicionó una vez más a Palenque para aliarse con Dzibanché-Calakmul, lo que llevó a la abrumadora venganza de Pakal, quien el 8 de agosto de 659, capturó a Nuun Ujol Chahk, a los nobles de Pomoná y profanó los restos de Nuun Hix Lakam Chahk.

“Hechos prisioneros y llevados a Palenque, tuvieron un final desventurado pues, en el Tablero Oeste del Templo de las Inscripciones, se dice que se dice que Nuun Ujol Chahk, junto con sus deidades locales, fue convertido en ‘alimento de los dioses’ de Palenque”, dentro de un ritual antropofágico, común en Mesoamérica.

Esta campaña militar, concluye el epigrafista, fue usada propagandísticamente por Pakal como uno de sus más importantes logros, según consta en las renovaciones de la Casa C, hechas hacia el año 661, y en el arte escultórico que K’ihnich Kan Bahlam II, su hijo, ordenó plasmar, al representar a Nuun Ujol Chahk en las alfardas Templo de las Inscripciones, recinto funerario de Pakal “el Grande”.