En el East Village, los espacios cotidianos del barrio se están transformando en galerías improvisadas gracias a Desnivel, un proyecto que busca acercar el arte a la vida urbana y dar visibilidad a nuevos artistas.

Desde su apertura hace más de tres décadas, la lavandería JJ Cleaners & Laundromat solo mostraba anuncios de servicios. Hoy, sus paredes exhiben las obras de la artista Gloria Maximo, que invita a los clientes a observar con detenimiento lienzos aparentemente blancos donde, bajo distintas luces, emergen imágenes sutiles.

“Con una luz cálida, la cuadrícula de mis pinturas se percibe más rápido; con una luz fría, el proceso puede tomar varios minutos”, explicó la artista, cuyas obras están a la venta con un reparto inusual: el 90 % de las ganancias será para ella.

La iniciativa, creada por María de Victoria, busca integrar el arte en el paisaje urbano y ofrecer una experiencia distinta a la de las galerías tradicionales. “En un museo la gente pasa rápido. Aquí, mientras lava la ropa, puede mirar una obra con calma, volver la semana siguiente y notar algo nuevo”, señaló la gestora cultural, nacida en Perú y residente en Estados Unidos desde los 11 años.

Desnivel convierte negocios locales en espacios de exhibición y paga a sus dueños por el uso del lugar, contribuyendo así a su sostenimiento en un barrio afectado por el alza de rentas. En ediciones anteriores, una bodega sirvió de galería para el artista Juan Heredia, cuyas obras cubrieron las puertas de refrigeradores donde se vendían bebidas.

La muestra actual, titulada Service, estará abierta hasta el 15 de noviembre. En diciembre, Desnivel llevará el arte a la consulta de una tarotista y quiromante, y en enero a un salón de belleza especializado en manicuras.

“Desnivel es un puente: conecta al público con el arte, a los artistas con nuevas oportunidades y a los comercios con una nueva vida”, resume De Victoria.

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