La puesta en escena

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante » @LalenguadeDante

En su vida Churchill nunca precisó de usar el servicio del transporte público en su país, no conoció el metro sino hasta cuando bajó para percatarse de las condiciones de los tuneles para convertirlos en refugios subterráneos y solo entonces pudo constatar las condiciones de aquellos a quienes les estaba tocando lidiar con aquella parte de la guerra en su país,  a lo que voy, Churchill nunca se vio en la necesidad de aparecer comiendo algún tipo de garnachería inglesa para generar empatía con sus electores británicos, el hombre ganaba elecciones a partir de su reconocida fama de tribuno, por su extraordinaria producción de ideas y por su bien ganada fama de ser un hombre hecho para el debate.


No hay que ser unos expertos para señalar que, en muchos aspectos, la política se asemeja a una obra de teatro, a una puesta en escena, a una escenificación y no en balde a quienes gustan de incursionar en ella, se les conoce o reconoce, como actores o personajes políticos.


Recrear escenarios, situaciones o condiciones de vida que no son las suyas con tal de generar esquemas de empatía con aquellos que si viven ese tipo de cosas día a día es un recurso que con mucha frecuencia emplean aquellos que quieren ser votados, justo como una manera de asimilarse a formas de vida que no son las suyas y con la única idea de generar empatía y, a partir de ello, poder obtener el voto de los electores en una determinada elección. Es decir, la apuesta es a conseguir el voto por el hecho de que los electores vean que el político en cuestión si sabe garnachear o porque es populachón y entonces las propuestas, se dejan de lado.


Los políticos en su fase de candidatos, son en buena medida, los protagonistas de ésta puesta en escena y son quienes despliegan toda suerte de talentos para congraciarse con ese público al que buscan arrebatarle sus votos cuántas veces les sea posible, así entonces, tenemos que hay actores políticos buenos y otros que son bastante malitos, los hay que permanecen durante varias temporadas y siguen siendo votados, pero también lo hay aquellos que, para bien de la sociedad, hacen de su primera incursión, un debut y despedida.


Lamentablemente en Querétaro no es el caso de que los políticos sean reconocidos justamente a partir de sus talentos políticos y es por ello que es muy, pero muy frecuente, verlos haciendo cada desfiguro, con tal de asimilarse a las condiciones de vida de sus posibles electores.


Y así, los vemos aparentando ser «populares» pero no en el sentido de ser encantadores, sino de asemejarse a personas que suelen salir a comer tacos callejeros o tomar alimentos en lugares de reconocida tradición popular, porque justa y malamente se ha llegado a ubicar la idea de comer en la calle o degustar fritangas, con prácticas que identifican a un sector de la población, a decir, el de aquellos que ciertamente tienen más limitadas sus posibilidades, es decir, la clase popular, el populacho y es justamente a ello a lo que los políticos buscan asimilarse.

Sin embargo, esa no es la política ni los políticos que se requieren, no se trata de contar con políticos que en su faceta de candidatos, aparenten ser expertos culinarios y pretendan hacer política a partir de mostrar que comen y recomiendan garnachas o fritangas claramente tradicionales y que es más probable que la mayoría de la gente a la que se dirigen, conozcan mejor que ellos, es tipo de campañas son, por decirlo de alguna manera, muy rústicas, muy primarias.


Si bien es cierto que la política se asemeja en mucho a la acción de encarnar personajes, es francamente innecesario que en su modalidad de candidatos, los políticos deban fingir provenir, pertenecer o ser iguales al populo al que se dirigen y del que requieren su voto, personalmente prefiero a políticos que hagan el esfuerzo por presentar propuestas que se orienten a resolver algunos de los problemas más sensibles, porque el hecho de que alguno de estos políticos me recomiende alguna taquería, en nada aporta para resolver ese tipo de asuntos verdaderamente sustanciales.


Esa falsa idea que buscan hacer creer, acerca de sus orígenes humildes, como para tratar de generar una empatía que no existe o para plantear una honestidad que a la vuelta de unos años bien sabemos que será inexistente, solo muestran un tempranero afán de burlar a la gente tratando de hacerse ver como aquello a lo que realmente no han sido, no son, ni tampoco serán.

Cada político o política, tienen y cuentan con talentos, virtudes y condiciones de vida con son preexistentes a su trayectoria e intencionalidad de ganar alguna elección y nada de ello debiera de ser motivo para avergonzarse y pretender esconder tales virtudes, cualidades y condiciones, de modo que, una persona que ha luchado por mejorar su condición económica y que se ha visto favorecida, tiene que mostrar su historia de éxito y no por el contrario, tratar de hacerse ver como aquello que no es, insisto, tan solo porque es innecesario. Vaya, su historia de éxito y su honestidad para presentarse como lo que realmente es, perfectamente pueden convertirse en sus mejores cartas de presentación.

A contrario sensu y en ese mismo burdo afán, no puede soslayarse tampoco la equivocada, muy equivocada estrategia que en estas fechas vienen planteando en redes sociales dos de las cartas aspirantes del PRI a la gubernatura y a la alcaldía capitalina, trivializando en ambos casos, el uso del alcohol, combinado con un manejo político poco afortunado, en el primero de los casos, en una convocatoria a la ingesta de alcohol entre los jóvenes, y en el segundo, mostrando un manejo que quizá no constituya ni la mejor imagen, ni desde luego, el mejor mensaje, ni el mejor ejemplo, lo que evidencia los dos tipos de extremos en los que están incurriendo quienes buscan contender por algún espacio.

Me parece que la queretana, es una sociedad madura, que ha avanzado en la alternancia y que sabe escoger entre propuestas serias, ojalá que ésta condición se vea reforzada desde los manejos y planteamientos de todos quienes compiten por algún espacio de representación política, en el extremo, no deben verse forzados a este tipo de despliegues, me parece insisto, que la queretana es una sociedad lo suficientemente preparada como para escuchar, analizar y evaluar las propuestas que se requieren, en lugar de irse a extremos de sencillez y populacho por un lado y de manejos disolutos y disipados por el otro.

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