La preocupación de Morena

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante » @LalenguadeDante

Lo único cierto hasta ahora, es que desde 1997 ninguna elección se ha ganado con una diferencia de dos dígitos, ni tras el retorno del PRI a partir de una vigorosa candidatura en la persona de José Calzada, ni con el empuje de una popularidad que en buena medida definía la propuesta de Francisco Domínguez, por citar las de ellos, como las victorias más holgadas, con 5.25% de diferencia en favor de Calzada y con 7.26% de diferencia en favor de Domínguez; fuera de estas dos, las primeras gubernaturas ganadas tanto por Loyola y Garrido lo fueron a partir de un menor porcentaje, pero fueron victorias al fin y al cabo.

Partiendo de esos antecedentes, no hay nada que indique que en ésta ocasión, la posibilidad de una candidatura panista pueda darse a partir de una diferencia mayor que aquellas, es decir, parece indudable el refrendo del PAN con una victoria que parece muy a la vista, pero no hay elementos tangibles que indiquen que ésta pueda darse con una diferencia de dos dígitos, es decir, que la diferencia pueda ser mayor a 10 puntos porcentuales a partir del histórico de la participación y de la votación esperada, así como de las actuales condiciones por la pandemia.

Sin embargo, no deja de ser curiosa la inquietud que producen los datos de encuestas que acercan o apuntan a una posible diferencia menor a diez puntos entre el candidato panista como claro puntero y la que algunos estiman como la candidata retadora, la candidata de Morena, Celia Maya, aunque por los antecedentes, esa diferencia se situé como algo más real dadas las actuales condiciones. Ésta quizá sea la primera y principal preocupación que produce Morena, sin que ello implique que deba de ser la más significativa.

Desde hace algún tiempo, y solo a partir de las distintas postulaciones que ha tenido, la figura de Celia Maya se ha proyectado como una de las principales figuras políticas de la izquierda en nuestra entidad, sin planteamientos políticos ni posturas que claramente la ubiquen como un agente de izquierda, Celia logró posicionarse en lo local, solamente a partir de sus hasta ahora fallidas incursiones como candidata del PRD y ahora por Morena, sin ser una militante que se distinga por su activismo en los grupos, foros y manejos progresistas. A decir de algunos de sus correligionarios, Celia agrupa una parte de la vertiente progresista en Querétaro, sin embargo, no aglutina en torno suyo a toda la izquierda queretana y esa quizá sea una preocupación que le corresponda a Morena.

Por ahora, las decisiones de Celia parecen estar dejando de lado a buena parte de la estructura y de la militancia de su partido, en un ánimo claramente más pragmático, parece enfocada en creer que el favor presidencial habrá de hacer lo necesario para cumplirle, ahora sí, su deseo de gobernar Querétaro en éste, su tercer intento y para ello, se ha mostrado más que dispuesta a “palomear” las candidaturas de todos aquellos que, a su entender, vengan a sumarle a su candidatura entendiendo a ésta como la madre de todas las campañas locales.

A Celia, es claro, parecen no importarle mucho los perfiles y las posibilidades de quienes la acompañen como candidatos a las diputaciones locales e incluso, los perfiles que lejos de sumarle, ya desde ahora le están significando restar a su cálculo, sobre todo, para el posible caso de que se confirmen algunas candidaturas a presidencias municipales. Celia parece estar dejando de lado un hecho, que no necesariamente todos los que provienen de otros partidos y que se han venido brincando hacía Morena, van a sumarle, por el contrario hay casos que evidentemente cargan con su cauda de negativos.

Por otra parte, no es que la candidatura de Celia esté creciendo, es tan simple como para que las mediciones demoscópicas ahora ya puedan hacerse con mayor precisión a partir de conocer los nombres de los candidatos de un mayor número de partidos y, adicionalmente, es claro que las encuestas más recientes, se acercan de mucha mejor manera a un resultado más cercano a la realidad, es decir y se insiste en ello, al parecer no hay duda del triunfo del candidato panista en la entidad, lo cierto también, es que éste no habrá de ocurrir por una cifra de dos dígitos porcentuales.

Si resultan ciertos los datos de las encuestas más recientes y la diferencia por ahora se ha estrechado a tan solo cinco puntos de diferencia, el dato suena demasiado cierto y extraordinariamente cercano al promedio de la diferencia que privo entre el primero y el segundo lugar en las últimas cuatro elecciones por la gubernatura, que es de poco más de éste cinco por ciento.

Luego entonces, una diferencia que perfectamente podría estimarse en algo así como cincuenta mil votos, no es para desestimarse, ni mucho menos para confiarse, ello, en el caso de los panistas, pero tampoco, para echar las campanas al vuelo en el caso de los morenistas en la entidad.

Habrá que analizar con detalle, cual puede ser el presumible comportamiento electoral y hacía dónde habrán de inclinarse las preferencias electorales de todos quienes han logrado avecindarse recientemente en nuestra entidad, porque algo es cierto, el grueso de la queretanidad, no ve en Celia Maya una opción real que pueda acceder al gobierno, ni tampoco existen datos que señalen que la población pueda volver a volcarse a votar por Morena como ocurrió en 2018 cuando el factor AMLO se encontraba en la boleta y por eso conviene volver la vista hacía los recién avecindados y que en cualquier caso, son los que podrían volver determinante su participación en la contienda.

Así, mientras que el PAN tiene que enfocarse en recuperar su voto duro, ese del que Morena le arrebató la mitad de las secciones electorales en el municipio capitalino en 2018, Morena tiene que enfocarse en tratar de que el tino de su candidata a la gubernatura, no venga a ser la puntilla que termine tempranamente con las aspiraciones de ella misma y de quienes la acompañen como candidatos en ésta contienda, que ya desde ahora y por sus retrasos en la designación de sus candidaturas, se antoja fuera de ritmo y fuera de tiempo. La de Morena entonces, se antoja como una mayor preocupación para la gente de la izquierda en Querétaro que el significado de lo que su acercamiento en las encuestas significa para la gente del blanquiazul en la entidad.

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