La misma capacidad para soñar

0 0
Tiempo de Lectura Aproximado:4 Minutos, 3 Segundos

Por Carlos Silva, La lengua de Dante.

Hasta el día de hoy, cualquier esfuerzo llevado a cabo por los gobiernos, en las distintas ciudades del país y en los más diversos países del mundo, parece estar siendo insuficiente y ello solo obedece a una causa, que las personas, como ciudadanos del mundo, fallamos en algo tan básico y que nos distinguía desde siempre de otras especies animales, fallamos en la empatía, fallamos en la idea y en la posibilidad de ser empáticos con los demás, con aquellos que son más frágiles, con los que, a pesar de permanecer confinados, llegaron a contagiarse e incluso a perder la vida, fallamos con los trabajadores de la salud con quienes no fuimos capaces de hacer click y a quienes más de alguno han llegado a exigirles que cumplan con la obligación que asumieron de atender enfermos pese al mundo de posibilidades que ellos les ha implicado la permanente circunstancia de contagiarse debido a la imprudencia de otros tantos.

No tengo la menor duda de que todo éste año 2020 ha sido un año singular, un año que está a días de terminar y en el que las personas nunca terminamos de aprender a ser empáticos ni con el momento, ni con las situaciones, ni menos aún con la situación de las demás personas y lamentablemente gracias a esa notable falta de empatía hoy tenemos hospitales que han llegado o están a punto del colapso, con trabajadores que llevan más de nueve meses expuestos a un contagio al que la imprudencia de muchos los mantiene en esa exposición extrema. Nunca entendimos la importancia de cuidar a los médicos y enfermeras como trabajadores de la salud en la primera línea y ha sido con ellos con quienes menos empáticos hemos podido ser y hoy también, ellos están a punto de colapsar física, anímica y emocionalmente después de lo que les ha estado tocando vivir.

Tampoco fuimos proclives a aprender de la gran experiencia que nos hubiera significado la sola posibilidad de haber afrontado una pandemia de ésta naturaleza, de otra manera, porque algo es claro, no es la primera y tampoco será la última ocasión en que nos toque vivir algo así nuevamente; son muchas las evidencias que muestran que la gente nunca ha parecido tener un verdadero ánimo de que todo esto termine prontamente y de la mejor manera, a pesar de lo que tanto el confinamiento como las diversas restricciones nos han significado alterando ese mundo de situaciones de la vida diaria.

Ahora, muy cerca del final del año, un año que al parecer de muchos nunca existió y que para otros tantos ya no existe, la necedad de algunos para salir a las calles y abarrotar locales hace que los regalos parezcan algo necesario, aunque no lo sean; al parecer muchos de ellos no quieren reparar en el hecho de que tales regalos no serán nada si el próximo año los asientos que ocupaban nuestros familiares y seres queridos se encuentran vacíos justo por la insensatez de haber salido a comprar regalos en las actuales condiciones.

Quiero seguir insistiendo en la urgencia de aprender a hacer un buen uso de la experiencia que hoy nos está tocando vivir, para que el día de mañana la vida nos permita la posibilidad de volver la vista atrás y sonreír junto a los nuestros; debemos resistirnos a la idea de que pareciera que debemos acostumbrarnos a vivir un momento y una circunstancia en la que lo único perdurable parece ser la incertidumbre y esto no necesariamente tiene que ser así, sin embargo, está en nosotros y solamente en nosotros, hacer algo para cambiar el sentido de ésta idea.

Por ahora, lo queramos entender o no, el mejor regalo que les podemos dar a los nuestros, es quedarnos en casa durante las fiestas de fin de año, entendiendo que lo peor de la pandemia, aún está por venir y tristemente, no nos va a tomar por sorpresa y para nuestro desaliento, nos va a encontrar con trabajadores de la salud muy cansados y con una insuficiencia hospitalaria que ahora sí, nos hará experimentar los momentos que se han vivido en otros países con hospitales y personal abrumados, con una escasez cada vez más crítica de personal y medicamentos, de camas y ventiladores, de oxígeno y medicinas en el mercado.

Sigo pensando que aún estamos a tiempo de poder hacer de éstas fechas, algo diferente, hacer de estos momentos al final del año, algo realmente diferente, siendo empáticos con los que están enfermos y por aquellos que estarán sufriendo por tal circunstancia, haciendo lo necesario para que la insensatez de una fiesta en éste período, no termine en el funeral de alguno de los nuestros y para que el año que viene, la vida nos permita la posibilidad de seguir viviendo con la misma capacidad de seguir soñando.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %