La irresponsabilidad de tantos

0 0
Tiempo de Lectura Aproximado:4 Minutos, 15 Segundos

Por Carlos Silva, La lengua de Dante.

Se acerca el final del año, un año que para algunos no existió y que para muchos ya no existe, así de rudo. Nos está tocando vivir, en un momento en el que quizá la única lección para todos sea por ahora, el tratar de entender que la incertidumbre es lo único permanente, lo único que perdura y se mantiene.

A lo largo de los casi nueve meses en los que se ha extendido la pandemia, hemos sido testigos de dos hechos que resultan por demás evidentes, por un lado, la falta de un manejo adecuado indistintamente por gobiernos de todos los niveles, la indiscutible falta de coordinación entre los gobiernos federal, los estatales y los municipales ha destacado como la principal característica en un sistema y país, en el que el ejercicio más rentable es tratar de encontrar culpables fuera de nosotros y si ello es posible, hacerlo en los adversarios políticos. Ahora, como nunca, la clase política ha dado sendas muestras de una pobreza que no distingue ni entre colores, ni entre partidos; los políticos, todos, parecen cortados exactamente con la misma tijera.

Sin embargo y como si ello no fuera suficiente, hemos sido testigos también, de la insolencia y la irresponsabilidad de la gente, cuando son muchas, muchísimas las personas que salen a las calles y conforman grandes centros de aglomeración en los que la propagación del contagio, no es cosa de suerte, sino algo de todos los días y Querétaro no está siendo la excepción al posicionarse en un nada honroso segundo lugar a nivel nacional en el incremento de casos de personas contagiadas por covid19, el incremento en fallecimientos es algo inherente y que viene de la mano, sin embargo, lo sabemos, aún no llega lo peor.

Desde hace algunas semanas existían diversos elementos de alerta, entre ellos, los altos niveles de ocupación hospitalaria en los hospitales habilitados para el tratamiento de pacientes infectados por covid19, sin embargo y como siempre, la información no fluyó de manera adecuada y las precauciones parecieron relajarse. En los últimos días, el anuncio de la llegada de la vacuna anticovid parece también estar haciendo lo suyo.

A partir de la certeza que cada día la gente parece adquirir con el anunció que ha hecho el gobierno federal de la contratación de millones de dosis de la vacuna anticovid, el ánimo social se ha relajado como si se tratara tan solo de algo que tardará en llegar lo mismo que un pedido de una compra por internet, sin embargo, las cosas no son así de sencillas y esto ha hecho aparecer a los mercados, las calles y centros comerciales, aglomerados, a tope, lugares todos estos en los que es posible ver circular a la gente sin temores de ninguna especie.

Por otra parte, en ese deporte nacional en el que se ha convertido el hecho de culpar a los otros de las propias acciones y de la propia irresponsabilidad, muchos seguimos sin entender la gravedad del asunto y tampoco hemos querido hacer el tiempo necesario para razonar que quizá somos nosotros mismos parte de las razones por las que no ha sido posible hacer que la pandemia ceda, bien al contrario, cada día que pasa, parece acrecentarse y aunque siguen ocurriendo muchos, muchísimos fallecimientos, la muerte de tantos parece haberse normalizado y la gente parece haberle perdido el miedo al contagio y a la posibilidad de morir incluso antes de lo que en algunos casos hubiera sido previsible.

De nada le sirve a la gente saber, que los hospitales han llegado, desde hace semanas, al límite de sus capacidades, que escasean los medicamentos y que las enfermeras y los médicos que atienden en los hospitales públicos están llegando también al límite del cansancio. Por ello no debe sorprender a nadie que seamos uno de los países con mayores índices de contagio y letalidad, lo que sigue significando contar con los elementos suficientes para quienes buscan aprovecharse del tema de la pandemia como uno de los principales temas para continuar atacando al gobierno federal.

En el extremo, el recién pasado fin de semana, aunado al dolor de haber perdido a un familiar por tema del contagio, los familiares de una persona fallecida en uno de los hospitales de nuestra ciudad, debieron de sumar el dolor de haber recibido el cuerpo de otra persona; el hospital en cuestión, pertenece al ámbito federal, no obstante, los pacientes que en él se atienden, viven en Querétaro y son atendidos, por trabajadores que también son queretanos. La culpa no es de un gobierno, ni estatal ni federal, sino de todos aquellos que nos hallamos inmersos en ésta circunstancia.

Algo es claro, siendo como somos, un país altamente polarizado y dividido, tanto por el presidente como por la clase política, es claro que por ahora, nada ni nadie parece poder alcanzar la idea de unirnos para enfrentar adversidades mayores, de ahí que nadie pueda llamarse sorprendido, porque los resultados, pueden ser previsibles y están a la vista de todos y algo es muy claro, esos resultados no son nada halagueños.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %