La Arquidiócesis Primada de México afirmó que la violencia en el país “no comienza en las calles”, sino en hogares debilitados, y planteó que el fortalecimiento de la familia es clave para reconstruir el tejido social.
En el editorial de su semanario Desde la Fe, la Iglesia católica sostuvo que el problema suele abordarse desde la seguridad y las políticas públicas, pero rara vez se examina el ámbito donde se originan las fracturas: el hogar.
El texto señala que la violencia “germinó antes en vínculos rotos, ausencias prolongadas” y conflictos familiares no atendidos. Advierte también sobre el debilitamiento del compromiso en la pareja y con los hijos, así como la sustitución del diálogo por el uso de pantallas, lo que normaliza el distanciamiento afectivo.
En ese contexto, retoma el concepto de “cultura del descarte” denunciado por Papa Francisco y sostiene que un “corazón herido” puede aprender a defenderse, pero difícilmente aprende a amar. La familia, añade, es “escuela del más rico humanismo”, donde se adquieren prácticas como confiar, perdonar y respetar límites.
La Arquidiócesis anunció que celebrará el “Mes de la Familia” con talleres y conferencias, además de un festival el 7 de marzo en el Seminario Menor, como parte de su estrategia pastoral.
El pronunciamiento se da en medio de una escalada violenta, tras un operativo militar en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, lo que desató bloqueos, incendios y otros hechos delictivos en varias regiones del país.
El editorial concluye que la violencia “no se derrota solo con fuerza y armas”, sino que debe “desarmarse” mediante la formación afectiva, la reconciliación y la educación en la defensa de la vida desde la infancia.




