Un estudio reciente de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC) alerta sobre el impacto que la Inteligencia Artificial (IA) generativa podría tener en la industria musical y audiovisual. Según el informe, para 2028, casi una cuarta parte de los ingresos de los músicos y compositores estará en riesgo, principalmente debido a la apropiación no autorizada de sus obras por parte de modelos de IA y al efecto sustitutivo de los productos generados artificialmente.
Un mercado en rápida expansión
El estudio revela que el mercado de contenidos creados por IA generativa, actualmente valuado en $3,200 millones de dólares, podría alcanzar los $68,200 millones de dólares en los próximos cinco años. Este crecimiento exponencial contrasta con las pérdidas proyectadas para los creadores humanos, que se estiman en $10,600 millones de dólares para el sector musical y $12,800 millones de dólares para el audiovisual en ese mismo periodo.
En el sector musical, la IA generativa podría representar el 20% de los ingresos de las plataformas de streaming tradicionales y hasta el 60% en bibliotecas musicales. Estas cifras reflejan cómo la IA está reconfigurando rápidamente el panorama, planteando preguntas críticas sobre el futuro de los ingresos tradicionales para compositores y músicos.
El doble impacto en los creadores
La amenaza para los artistas no solo proviene de la sustitución de sus obras por contenidos generados artificialmente, sino también de la falta de regulación que permita a los creadores ser compensados de manera justa por el uso de sus trabajos. Björn Ulvaeus, presidente de la CISAC y miembro de ABBA, subrayó este punto al afirmar:
“La IA está aprendiendo gratis de todos nosotros. Sin una regulación adecuada, los creadores humanos se verán gravemente perjudicados.”
El informe señala que los ingresos futuros de los proveedores de IA generativa alcanzarán $4,300 millones de dólares anuales en música y $5,400 millones de dólares en audiovisuales para 2028, un crecimiento que, según la CISAC, está directamente relacionado con la reproducción no autorizada de obras existentes.
El sector audiovisual tampoco está exento
El impacto de la IA no se limita a la música. En el sector audiovisual, los traductores y adaptadores de subtítulos y doblajes podrían perder hasta el 56% de sus ingresos, mientras que los guionistas y directores enfrentarán reducciones de entre 15% y 20%.
Ángeles González-Sinde Reig, vicepresidenta de la CISAC, expresó su preocupación:
“En la carrera por monetizar la IA generativa, los creadores están siendo tratados como algo secundario, sin derechos claros sobre el uso de sus obras ni remuneración justa.”
Un llamado urgente a la regulación
Tanto la CISAC como expertos del sector hacen un llamado a los responsables políticos para que actúen rápidamente. Proponen establecer un marco regulador que:
- Garantice la transparencia en el uso de obras por parte de servicios de IA.
- Proteja los derechos de autor en el entorno digital.
- Asegure una compensación justa para los creadores.
Gadi Oron, director general de la CISAC, advirtió sobre una “falla fundamental” en el mercado que podría desplazar a los creadores humanos:
“Los responsables políticos deben actuar con urgencia para evitar que el crecimiento de la IA sea una amenaza para nuestra cultura y creatividad.”
El desafío de equilibrar innovación y protección
La directora general de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Cristina Perpiñá-Robert, concluyó que el sector cultural enfrenta una encrucijada histórica:
“A lo largo de los años, el derecho de autor se ha adaptado a los avances tecnológicos. Sin embargo, la escala y velocidad con la que la IA generativa reemplaza las obras humanas plantea un enorme desafío económico, cultural y social.”
El futuro de la creatividad humana
El desarrollo de la IA generativa abre oportunidades fascinantes para la innovación, pero también plantea riesgos significativos para los artistas, compositores y creadores audiovisuales. En este contexto, la regulación será clave para garantizar que la tecnología y la creatividad humana puedan coexistir de manera sostenible, protegiendo el valor cultural y económico de las obras originales frente al auge de contenidos generados artificialmente.